“Semiótica del terror”

Este es el título del artículo de Luís Bassets (El País. Madrid,  05.09.2014) sobre la organización terrorista en Oriente Medio que pretende consolidar un Estado Islámico: una teocracia que, como muestra de su ferocidad, ha hecho decapitar a dos periodistas estadounidenses y asesinar en Irak a miles de cristianos,  musulmanes chiíes y musulmanes sunís moderados.

El Estado Islámico procura imponerse a sangre y fuego y recrear un califato medieval. “El Califato islámico gobernará España, China y los Balcanes” dice su Plan Maestro. Pero es más ambicioso aún: El Estado Islámico –revela Jack Moore– espera alcanzar durante el próximo decenio la conformación de varios Estados confesionales: “los Balcanes caerían bajo “Orobpa” y Portugal y España caerían bajo “El Andalus”, y Kurdistán, Irak y Siria (Sham) sería los accesorios principales del Califato, con el Líbano incluido en Sham. Otros estados seculares que caerían bajo su control serían Turquía (Anatolia), así como la Comunidad de Estados Independientes (Gogaz), que incluye Azerbaiyán, Kazajstán, Kirguistán, Turkmenistán, Tayikistán y Uzbekistán”.

El Estado Islámico emerge luego de la escisión de los que combaten la dictadura siria de Bashar al–Asad. France Press, informa que “la Coalición Nacional Siria –la oposición exiliada en Turquía– instó a los países occidentales a actuar rápidamente” contra el Estado Islámico y el régimen sirio. “En nombre de la humanidad llamo a la ONU, y a todos los países que creen en la libertad, con Estados Unidos a la cabeza, a actuar en Siria de la misma manera que en el Kurdistán iraquí”, dijo su líder, Hadi al Bahra. Esto confirma que se trata de dos amenazas enfrentadas entre sí: la de la dictadura siria y la “del terror del califato decretado por el Estado Islámico (que) se extiende por todas sus fronteras, mientras el mundo estaba pendiente de la suerte de los yazidíes en Irak” (Natalia Sancha. “El reino de la barbarie yihadista”. El País, Madrid, 20.08.2014).

El Estado Islámico y la dictadura siria son un peligro internacional. Pese a ello, hay fanáticos que, con la bandera del antiimperialismo, apoyan abiertamente a terroristas y tiranos. Habrá que recordar que en 2011, el entonces canciller venezolano Nicolás Maduro, en Damasco expresó, “en nombre de los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez; Cuba, Raúl Castro; Ecuador, Rafael Correa; Bolivia, Evo Morales, y Nicaragua, Daniel Ortega, (la)  solidaridad de esos países” con el régimen dictatorial de Bashar al–Asad. Que ahora condenen la barbarie es mucho esperar.

Marcelo Ostria Trigo

El Deber, (Bolivia). Septiembre 10, 2014

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