Primaria: ¿lo está haciendo todo bien?

Publicado en: Análisis, Uruguay | 0

El debate parecía claro y permitía que tanto las críticas (que las hay y muchas) y las soluciones (que escasean) se dirigieran a un solo punto. Todos los males de la educación se concentraban en Secundaria. Primaria, por el contrario, hacía todo bien.
Los datos así lo corroboraban. En 2013 la repetición en el ciclo básico fue de un 30% mientras que en el bachillerato llegó a 40%. En Primaria (aunque los datos son de 2014) la repetición alcanzó un mínimo histórico de un poco más del 5%.

La diferencia es abismal y la conclusión parece obvia: en la escuela los chicos son brillantes, cumplen sus tareas y están bien orientados por sus maestros, pero todo eso se pierde cuando llegan al liceo. Se vuelven adolescentes complicados que no estudian nada, son apáticos, no están bien orientados y por lo tanto reprueban en cantidades alarmantes, pese a que las exigencias ni siquiera son excesivas.

Era hora, sin embargo, de que alguien se preguntara qué estaba de veras pasando. Alguien que quisiera saber por qué, si todo fluía bien en Primaria, luego ocurrían estas masivas repeticiones como si los liceales nunca hubieran pasado por la escuela.

Así fue que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) resolvió investigar y solicitó un estudio realizado por dos especialistas argentinos que concluyó que efectivamente hay problemas en Primaria y, como es lógico, estos se trasladan a Secundaria. El resultado es que Secundaria paga el pato aunque no siempre le corresponde. Al menos no todo.

“Sería un error colocar los problemas exclusivamente en la educación media y desconocer que (…) las situaciones de fracaso en este nivel comienzan a generarse antes” (la negrita es mía), dicen Daniel Feldman y Mariano Palamidessi en su trabajo (Búsqueda informó sobre él la semana pasada). El Ineed es un organismo público de derecho privado que coordina desde su independencia técnica con el gobierno. Su directiva está integrada por representantes del Ministerio de Educación y Cultura, del Codicen, de la Universidad de la República y de la enseñanza privada.

Una frase sintetiza las varias conclusiones a las que llega el estudio: “la educación primaria no estructura ni comunica un mensaje suficientemente claro acerca de lo que se debe enseñar y lo que se debe aprender en cada etapa de este período de escolaridad”. También señala disfunciones respecto a Secundaria y propone incrementar la comunicación y coordinación entre ambos organismos responsables. “El mantenimiento de lógicas descoordinadas limita las posibilidades de pensar, gobernar y orientar el desarrollo del conjunto como un sistema articulado”. O para decirlo más claro, Secundaria no puede diseñar mejores estrategias si está a ciegas respecto a lo que ocurre en Primaria.

Las conclusiones son precisas y concretas. Ellas pertenecen a los autores del trabajo. Pero sobre esas conclusiones es lícito sacar otras.

Por un lado, el informe deja entrever que Primaria no está siendo debidamente monitoreada ni nadie se siente obligado a dar cuenta no solo de sus políticas educativas sino de sus resultados. Se da por sentado que todo anda bien y así lo corrobora la baja repetición. Sin embargo, los problemas están. Algunos intuían que esto estaba sucediendo, pero una cosa es intuir y otra es saber.

También queda en evidencia que el hecho de que haya pocas repeticiones no indica nada. Lo natural sería suponer que si los estudiantes pasan de año sin problema es porque aprenden. Sin embargo, el estudio muestra que eso no es necesariamente así y que alcanza con modificar los criterios de exigencia y evaluación para que las estadísticas se ajusten a conveniencia.

La pregunta pendiente es por qué las autoridades de Primaria son tan laxas, por qué prefieren que los chicos avancen en sus estudios pese a que no están en condiciones de hacerlo. Repetir no es un ensañamiento contra ciertos alumnos. Tan solo indica que estos no alcanzaron los niveles requeridos de aprendizaje, como corresponde a su edad y a su nivel de escolaridad. Señala la existencia de un problema que puede estar o bien en una mala metodología o bien en una actitud inadecuada del niño. Dar solución a este problema, sea por un motivo o por el otro, es la única manera genuina de mantener bajos los niveles de repetición. Permitir el pase de año cuando no se logran los requisitos mínimos es disimular el problema, es trasladarlo para más adelante, cuando se volverá difícil revertirlo.

Esto lleva a otra reflexión. En los últimos tiempos las autoridades de la educación intentan manejar el tema de la repetición no como un medidor de la buena o mala formación (dada y recibida) sin