Polarización política

Hace tiempo escuché decir que el justo medio, que debe ser visto como signo de moderación y sensatez en muchos órdenes de la vida, cada vez se reduce más; y que, en la política, la extrema polarización de la ciudadanía es un mal que no ofrece opciones viables para la paz y que son los extremismos, los que prevalecen. Más aún, que la polarización política tiene un rasgo preocupante: el sectarismo que frecuentemente contribuye a que se entronice un gobierno autoritario y ciego a las iniciativas que no provengan de sus cuadros partidarios y que, para sus adherentes, todo lo que nace de su sector es bueno, mientras que lo que proviene de sus adversarios es malo, indigno, perjudicial y, a veces, producto de la supuesta connivencia con intereses extranjeros.

Hay factores que incentivan la polarización; puede ser una medida o decisión de un gobierno que causa preocupación en la ciudadanía y que, a veces, es compartida en sectores del propio oficialismo. Esto sucede con las señales de que se pretendería reformar la actual Constitución Política del Estado, y suprimir la prohibición de la tercera elección consecutiva del presidente y el vicepresidente que, como se teme, podría ser el camino a la reelección indefinida, al estilo de lo que prevalece en los gobiernos de los países del ALBA.

Este propósito de nueva reelección, como se ya anunció, ha polarizado la opinión ciudadana: los que la apoyan –militantes y simpatizantes del partido gobernante– y los demás, que ven esta intención como un error, un despropósito y, al fin, un atropello.

No siempre polarización es sinónimo de unidad en cada uno de los polos opuestos. Tarde o temprano surgen divergencias dentro de esos polos. Entonces, se sabe, comienza el fin ocasionado por las discordancias y la división.

La polarización –generalmente gobierno autoritario y oposición– suele promover un proceso unificador. Esto acaba de suceder en Venezuela luego de una larga espera. En efecto, hasta ahora, pese a que se contaba con un organismo –la Mesa de Unidad Democrática (MUD)– la unidad de los partidos opositores fue comprensiblemente esquiva, pues esas fuerzas suelen tener diferencias sustanciales.

Como resultado de la persistencia, la MUD acaba de concertar con los partidos opositores al régimen chavista, la presentación de una lista única de candidatos en las próximas elecciones parlamentarias que deben ser convocadas para antes de finalizar este año. Se abre así la posibilidad de recuperar la democracia.

Marcelo Ostria Trigo
El Deber, (Bolivia). Junio 24, 2015

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