POESÍA MÍSTICA EN COLOMBIA: BALANCE Y PERSPECTIVAS

Festival Internacional de Poesía: «La poética mística y los mecanismos de su funcionamiento». Laâyoune -Marruecos, 4 y 5 de noviembre (2016). Organizado por la Región de Laâyoune-Sakia El Hamra y la Universidad Sidi Mohammed Ben Abdellah de Fez, con el patrocinio de SM Mohammed VI.

Por Clara Riveros[1]

Resumen: el documento presenta una breve aproximación a la poesía mística en Colombia. Rastrea e indaga sobre sus principales exponentes –que en la mayoría de los casos- sin ser exclusivamente poetas místicos escribieron y escriben poesía mística; refiere algunas creaciones y análisis de años recientes, así como las opiniones e inquietudes de sus protagonistas; y, las perspectivas y posibilidades futuras de la poesía mística en el país.

América Latina conoció la poesía mística en castellano “como un fenómeno específicamente cristiano” que aproximó la mística a “la ciencia del estado natural del alma”. De tal modo, la poesía mística fue impregnada de la simbología del catolicismo y de la “herencia más contundente de todas: la greco-árabe-judeocristiana”. En esa experiencia con la divinidad no solo confluyeron diversas confesiones sino que emergieron otras posibilidades, miradas y filosofías provenientes de oriente que atrajeron la atención del mundo occidental[2].

Cecilia Balcázar de Bucher, académica y poeta, observa que: el conocimiento y el acceso a lo místico –que no se había podido abordar desde la racionalidad tradicional de la academia- fue posible cuando la racionalidad que lo excluía pasó a ser cuestionada.

El acercamiento a algo que nos sobrepasa se había negado, relegándolo al ámbito de lo irracional, de lo ‘ideológico’, desde la visión prepotente que predominó desde el siglo de las luces. Pero si existe, en principio, la posibilidad de otra dimensión fuera del cierre que impone el sentido, es obvio que por la senda del lenguaje trazada y consolidada en la toponimia de la lengua, no es factible acceder al conocimiento ni a la experiencia de otros terrenos sutiles de la vida. No es el camino idóneo para acercarse a otra ‘realidad’. Esto lo han sabido los poetas que intuyen ese más allá innominado, y rompen con los ordenamientos de la sintaxis y la semántica en su esfuerzo de darle expresión a lo innombrable[3].

Jorge Cadavid, académico y poeta, desarrolla lo que para él significa la mística en la poesía: “Es la alegoría y analogía del refrenamiento: ese decir sin decir”. Está hecha de dilemas entre “espacio-tiempo, vértigo-fijeza, soledad-comunión, identidad-otredad”[4]. La poesía implica dos tiempos: positivo (“abre la escala de lo real”) y negativo (“la violencia sobre las palabras”). El lenguaje poético es desajuste, transgresión, desviación: “rehúye a la lógica, a la norma gramatical y semántica”.

Toda actividad poética tiene un sentido religioso, porque siempre apunta a la Totalidad […] Es la imagen poética como revelación, la poesía como el revés de la filosofía, y el poeta como ese “místico en estado salvaje” […] El poeta saca a los signos de esa cárcel empobrecida del conocimiento que es la prosa del mundo [el poeta ] no debe confiarse demasiado en la poesía como estado del alma y, en cambio, debe insistir mucho en la poesía como efecto de las palabras […] El contenido de la poesía es, pues, la pura experiencia […] No es la lógica lo que el poema canta, sino la vida. Aunque no es la vida lo que da estructura al poema, sino la lógica[5].

​Para Cadavid el poema lleva más allá lo sensible y mundano, con lo cual, trae más acá el otro mundo. El poema debe ser “rumiado”.

El lector miope debe prestar más atención a la relación espacial y mental con el más allá, situado como está en el más acá. El poema va dirigido a toda alma metafísica -y no sólo a metafísicos- a todo aquel que se entregue a “desconocer lo conocido”: extrañamiento ancestral de los primeros poetas-filósofos para quienes la poesía es “lo que no se ve”, lo que está oculto[6].

La poesía mística asume la unión entre esa Totalidad (también llamada Absoluto o Dios) y el alma. Es un vínculo que trasciende la carne y se asume desde el éxtasis y la revelación. Se ha considerado que “el tono de la mística está reservado solo a espíritus escogidos” y tal vez ello ha influido en que no muchos  poetas se arroguen o definan como poetas místicos. Patiño anota, sin embargo, “todos los mortales alguna vez son tocados por ella [la mística] en momentos de excepción, pues la experiencia de lo sagrado nos es inherente”. El poeta mantiene un diálogo intimista en el que la razón se rinde a la pasión del “amado no mortal, trascendente y sublime” en una vivencia “subjetiva, íntima, privada”.[7]

El misticismo puede asumirse de diferentes formas. Desde la “aniquilación total” del alma individual hasta la deificación y la “máxima afirmación” de la personalidad en acción. La poesía mística es renuncia y es acción a partir del lenguaje místico -impregnado de erotismo sublime y no carnal-  en el diálogo íntimo entre el poeta y Dios -aun cuando no lo cite de forma explícita-[8]. No es el tratamiento de Dios lo que ocupa al poeta místico, su mirada excede tanto al racionalismo como a la práctica o pertenencia a determinado credo religioso. El poeta místico no cuestiona la existencia de Dios porque más que su comprensión lo experimenta, lo vive y lo asume en la creación artística.

Señala Balcázar que se accede a esa zona de “liberación del conocimiento adquirido en el lenguaje” a través del silencio. Apaciguar el pensamiento que no es igual al mutismo sino a introducirse en el vacío -“en el despojo interior, en la negación del ego”- generando la posibilidad de unirse con un “más allá que nos sobrepasa y que requiere para vislumbrarlo la salida simbólica de la casa de la mente”.

[…] ese silencio no implica necesariamente abandonar la cotidianeidad; puede coexistir con ella permitiendo al mismo tiempo la apertura de otra dimensión en el quehacer de cada día[9].

En línea similar lo expresa Jorge Cadavid: “La poesía es contención, silenciamiento. Todo en ella está sugerido, nada está dicho. Es el logos silenciado. La música callada. Pero el silencio en el poema está poblado de signos”[10].

El poema es una posibilidad, dulce como un misterio. Su técnica muere en el momento mismo de la creación. Su técnica no es transmisible. El estilo del poeta es su desviación particular […] El poeta no piensa por ideas, sino por imágenes. En esos instantes en que no sucede sino el fenómeno extraordinario de la normalidad, en esos engarces de sabiduría cotidiana, allí transcurre la iluminación para el poeta […] En el poema el hombre se pregunta por su finitud, por su insignificancia[11].

Cadavid también aproxima que: “Las más diversas tradiciones místicas enseñan que Dios es silencio. Silencio total y absoluto, el silencio del ser y no sólo el ser del silencio: reductio in silentium”[12].

Lo que se necesita es solo una gran soledad interior. Al silencio de las palabras le siguen el silencio de los pensamientos y el silencio de los deseos. El blanco aparece como la desnudez del único silencio […] Cada época debe reinventar su poética del silencio, que es la forma de realidad última […] El silencio aparece como un desbordamiento del ser que no soporta las barreras del lenguaje. La voz se silencia pero, paradójicamente, esta mudez está llena de sentido. El silencio se vuelve contra el lenguaje extrayendo, a la vez, su verdadera esencia[13].

Maribel García sugiere que la espiritualidad excede la religiosidad. La poesía mística no es poesía religiosa, no es una oración, ni una plegaría, tampoco un reclamo, busca expresar con destreza poética la vivencia íntima y espiritual con ese ser absoluto que es Dios, ya sea desde un enfoque trinitario para los cristianos o único para los musulmanes. Sitúa la experiencia personal y cotidiana del “ser místico” y su trascendencia. El arte es el canal para dar cuenta de esa unión mística y absoluta. Estos elementos marcan la diferencia entre la poesía mística y otros géneros poéticos incluida la poesía religiosa[14].

Exponentes de la poesía mística

Hacer un balance de la poesía mística en Colombia no es una tarea sencilla. Académicos consultados observan que la poesía mística colombiana es escasa. La poca bibliografía sobre el tema da cuenta de esa realidad. No es un tema en el que se ha profundizado o trabajado de forma exhaustiva ni en términos creativos, ni críticos o analíticos. Al consultar en la Academia Colombiana de la Lengua destacaron algunos autores de la época de la Nueva Granada que dentro de su obra hicieron poesía mística pero sin dedicarse exclusivamente a ella.

La religiosa y escritora ascética y mística Francisca Josefa del Castillo (1671-1742) ha sido considerada como la máxima exponente de la poesía mística y el referente más notable en cuanto a escritura mística durante la época de la Nueva Granada –denominación otorgada al territorio que actualmente comprende Colombia y que hizo parte del Imperio español entre los siglos XVI y XVIII-. Francisca Josefa del Castillo marca la aparición de la mujer en la literatura a finales del siglo XVII y una parte del XVIII en esa entidad territorial.

La venerable Madre Francisca Josefa del Castillo y Guevara es el único escritor que el Nuevo Reino de Granada produjo durante el largo periodo colonial, con méritos bastantes para que su nombre deba figurar con honor, no solo en las historias de la literatura particular del país, sino en el cuadro general de las letras castellanas[15].

De Afectos Espirituales* puede referenciarse Deliquios del divino amor en el corazón de la criatura y en las agonías del huerto:[16]

El habla delicada
del amante que estimo,
miel y leche destila
entre rosas y lirios.
Su meliflua palabra
corta como rocío,
y con ella florece
el corazón marchito.

 

Tan suave se introduce

su delicado silbo,
que duda el corazón,
si es el corazón mismo.
Tan eficaz persuade,
que cual fuego encendido
derrite como cera
los montes y los riscos.

 

Tan fuerte y tan sonoro
es su aliento divino,
que resucita muertos,
y despierta dormidos.
Tan dulce y tan suave
se percibe al oído,
que alegra de los huesos
aún lo más escondido.
Al monte de la mirra
he de hacer mi camino,
con tan ligeros pasos,
que iguale al cervatillo.
Mas ¡ay Dios! que mi amado
al huerto ha descendido,
y como árbol de mirra
suda el licor más primo.

 

De bálsamo es mi amado,
apretado racimo
de las viñas de Engadi,
el amor le ha cogido.
De su cabeza el pelo,
aunque ella es oro fino,
difusamente baja
de penas a un abismo.
El rigor de la noche
le da el color sombrío,
y gotas de su hielo
le llenan de rocío.

 

 

 

 

¿Quién pudo hacer, ¡ay cielo!
temer a mi querido
que huye el aliento y queda
en un mortal deliquio?
Rojas las azucenas
de sus labios divinos,
mirra amarga destilan
en su color marchitos.
Huye Aquilo, ven Austro,
sopla el huerto mío,
las eras de las flores
den su olor escondido.
Sopla más favorable,
amado vientecillo,
den su olor los aromas
las rosas y los lirios.

 

Mas ¡ay! que si su luces
de fuego y llamas hizo
hará dejar su aliento
el corazón herido.

Después de Francisca Josefa del Castillo, hubo autores que publicaron poesía mística como parte de su obra. En la primera mitad del siglo XX se ha destacado a Manuel Antonio Carvajal (1886-1942) y a Carlos Obregón (1929- se suicidó en 1963)[17]. Sobre Obregón, Juan Felipe Robledo lo aproxima como “un poeta de la experiencia mística, de tan excepcional singularidad en nuestra tradición, que aun hoy pareciera ser uno de los secretos mejor guardados de la poesía colombiana”[18]. Robledo menciona que otros autores han considerado a Obregón como un “místico sin fe” pero para Robledo esa es una posición extrema “que desconoce los vínculos leves que desacralizan y sacralizan el mundo en esta poesía de la inmanencia”[19]. Carlos Obregón resignifica la mística tradicional a partir de metáforas atrevidas con un lenguaje humilde y casto según el análisis de Robledo.

Obregón escribió una breve obra en la que el poder de su palabra lo llevó a un territorio que nuestros poetas han visitado en muy pocas ocasiones. La mística, potencia unitiva que es símbolo extremo de la capacidad analógica del poema […] Carlos Obregón supo dar cuenta de la realidad que lo llevó más allá de sí, sumergiéndolo en un mundo que el poeta invoca […] el poeta nos convoca al viaje, a la aventura vital […] su poesía se alimenta de una forma de corporeidad mística, de sensualidad luminosamente traspasada por el espíritu que parece darle su sentido más original[20].

Días del monje[21]
Te escucho cuando rezo.
En ti crezco y avanzo.
Pero no sé si es el umbral
o el fondo de tu noche.
Estoy en ti como un río bajo el viento
y mis ojos conocen el fuego de tu abismo.
 

Lo que veo es muy sencillo.
Pero lo que no veo
es aún más sencillo.
Desde tu hondura veo
contra la noche
un ciprés y una rosa.
Y lo que no veo
solamente es tu hondura.
 

Me hiciste monje
Para cerrar los ojos.

En la Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica, la autora referencia algunas poetas colombianas que han escrito poesía mística en una parte de su obra: Silveria Espinosa de Rendón (1815-1886); Matilde Espinosa (1912); Meira Delmar (1921-2009); Dora Castellanos (1924); Gloria Cepeda Vargas (1931); Guiomar Cuesta Escobar (1950); Mayra Margarita Mendoza Torres (1955); Piedad Bonnett (1957); y, Andrea Cote Botero (1981).

Otro autor al que se hace referencia es a José Manuel Arango (1937-2002). Filósofo, poeta y traductor. Fue un estudioso de Emily Dickinson y de William Carlos Williams[22]. La mayor parte de su vida transcurrió como profesor universitario en Medellín, en la Universidad de Antioquia[23]. Al jubilarse, junto a otros amigos, publicaba la revista de poesía DesHora. Arango realizó estudios de postgrado en Literatura y Filosofía en la universidad  de West Virginia (Estados Unidos) durante los años sesenta. Su paso por allí –en el tiempo que floreció la poesía norteamericana y emergió la corriente “neoimaginista”- fue decisivo para el escritor colombiano[24]. Arango destacó el diálogo de los neoimaginistas con la poesía hispanoamericana y su asimilación como una experiencia sumamente enriquecedora además del influjo benéfico que tuvo la poesía norteamericana en la poesía hispanoamericana.

Para José Manuel Arango el poema surge de un “un sentimiento de la vida […] más que [de] una visión del mundo”, en consonancia con Miguel de Unamuno.

[El poema] Está hecho no solo de enunciados, de afirmaciones y negaciones, sino de verbos y sustantivos de una lengua que tiene su historia, de palabras que por sus sonoridades y cadencias despiertan ecos y asociaciones, está hecho de imágenes y de ritmos, de rupturas y silencios […] Creo que hay una manera más comprensiva de acercarse a las cosas y a los hombres, y que está justamente en la poesía. Hasta me empeño en no creer que no existan los dioses o que hayan muerto. Es un anacronismo, por supuesto, pero tal vez un anacronismo necesario, en esta hora, para la poesía. Siempre me ha acompañado la convicción de que lo sagrado […] no puede negarse impunemente. Sólo que no es cosa del otro mundo. Son esas fuerzas que uno encuentra por todas partes: en un árbol, en un pájaro, en un niño. Hasta en los pícaros y tahúres y matones que ahora nos acorralan. Tales dijo hace ya siglos que todo está lleno de diosecitos… o de demonios. Yo quisiera, si fuera posible, ser su discípulo en esa especie de politeísmo, o polidemonismo, o pandemonismo[25].

Francisco José Cruz observó que la obra de Arango no encaja en las tendencias de la tradición poética colombiana, así lo apuntó en el prólogo de Poesía completa[26]. Cruz devela al poeta “morosamente contemplativo” que al aceptar la imposibilidad del conocimiento se queda entre la “admiración y la extrañeza”.

La poesía de José Manuel Arango -de perfiles casi intangibles pero precisos- muestra, no juzga. Prefiere que el lector saque sus propias conclusiones […] las palabras, de una u otra forma, están al servicio de algo que callan y, sólo gracias a la distribución audaz del silencio que propician, ese algo se revela a través de un hecho o una imagen […] La finura espiritual de la obra de José Manuel Arango, hecha de sigilosa inteligencia y de emoción contenida, añade a nuestra lengua una voz distinta, más discreta y es hoy una referencia para poetas de las últimas generaciones colombianas[27].

Nudo[28]

 

No, no es posible.
Pero debería ser posible.
¿Y si fuera posible
que no fuera imposible?
Querré pues que sea posible,
haré porque sea posible.
Tal vez es imposible,
pero es necesario que sea posible.

 

Vigilia[29]
Aquella puerta
que se abría en el sueño con la mirada
¿era parte del sueño
o llevaba fuera del sueño?
Mensaje[30]
He escuchado el gorjeo
del pájaro migrante
escondido en la copa
de la ceiba
(No sé su nombre:
paró en estas tierras
sólo por unos días
el viaje)
Y me parece que descifro
su canto hermético
Decía: el todo es
un desensimismarse

 

El todo es un no echar raíces:
mis huesos en la muerte tus huesos
dichosamente no echarán
raíces

Para Arango, “el silencio es una conquista, un fruto difícil”. “Es preciso, dijo, acallar la propia algarabía”[31].

Advertía en cada aspecto de la vida la manifestación de lo sagrado sin grandilocuencias, con la sencillez y la transparencia que quizá sólo el oriental, el taoísta, el chamán, el mago, el místico naturalista nos descubren. Pudiera pensarse más bien que sus poemas se afirman, en gran medida, sobre una experiencia casi sensista de la vida, resueltos formalmente sin embargo, como entrevisiones de lo suprarreal, de la extrañeza del mundo, del hombre y de las cosas, en un lenguaje sin artificio, sin embellecimientos espurios. La capacidad descriptiva que despliegan algunos de sus más hermosos textos, en su rapidez y contundencia visual logran a veces la gracia del trazo de cierto naturalismo oriental […] José Manuel Arango aporta un acento sumamente original, acrisolado desde el silencio, una singular modulación sintáctica, una melopea personal hasta ese momento, casi inédita en nuestra poesía. Pero es, sobre todo, el fondo de verdad, de autenticidad en su escritura, la nitidez de sus imágenes, lo que le otorga finalmente una inconfundible identidad[32].

En los años recientes se encuentran académicos como el citado Jorge Cadavid, que ha trabajado sobre la poesía mística tanto a nivel de ensayo como de poesía:

 

El secreto
Se expresa lo que se sabe
pero a veces en medio de la página
se accede a lo que no se sabe
se usurpa un lugar desconocido
aparece una presencia que se intuye
se acoge al desconocido y se  le deja hablar
Alguien debe hacerse cargo de lo que no se sabe
 

​Sufí
Cada día será el primer día
Cada noche la primera noche
No despertarás al despertar
No soñarás al soñar
Acertarás diciendo sí
Y acertarás diciendo no

En Escribir el silencio Cadavid se ocupa de la poesía y la mística a partir del análisis a diferentes autores de España y Latinoamérica[33].

Escojo ciertos autores peninsulares, australes e insulares que crean una poética –llamémosla provisionalmente metafísica– y, sus nexos con ciertas culturas no visibles que llevan a distintas percepciones de lo fenoménico, otras epistemes, otros sistemas ocultos (metáforas cerradas) de representación[34].

Cadavid analiza la “trayectoria estética de ciertos autores perplejos y alumbrados con raíces profundas en Oriente” que han influido y marcado la literatura “en su relación mística con un mundo secular en transformación permanente”. Su trabajo abarca, entre otras, las obras de Miguel de Molinos y Miguel Asín Palacios –Asín Palacios un estudioso de la influencia islámica en autores clásicos como santa Teresa y san Juan de la Cruz-[35]. Otros académicos que se han interesado en la poesía mística tanto a nivel de análisis como de creación poética son los citados Juan Felipe Robledo y Cecilia Balcázar de Bucher.

Otra forma de rastrear a los exponentes de la poesía mística en Colombia -más que a poetas místicos en estricto sentido- ha sido a través de la Fundación española Fernando Rielo[36] -que en 2016 completó su trigésima sexta edición del Premio Mundial de Poesía Mística-. A través de ésta, poetas colombianos han dado a conocer su obra y, en algunos casos, han descubierto que hacen poesía mística.

Varios participantes colombianos han llegado a ser finalistas de las diferentes ediciones del Premio Mundial de Poesía Mística, a saber: Rodolfo Eduardo de Roux (SJ) y Gabriel Restrepo en 1987 con 330 participantes;  Gabriel Restrepo en 1989 compitió con 296 obras; Gabriel Restrepo en 1991 con 293 participantes; Lucía de Gilchrist en 1995 con 231 obras participantes; Adela Guerrero Collazos en 1997 con 220 participantes; Judith Quintero de Rojas en 1999 con 231 participantes; Carmiña Navia Velasco en el año 2000 con 202 participantes; Judith Bautista Fajardo en 2001 con 205 participantes; Adela Guerrero Collazos en 2005 con 258 participantes; Jairo Alberto Castillo Romerin en 2006 con 200 participantes; Adela Guerrero Collazos en 2008 y de nuevo en 2010; Luis Edgardo Escobar Gómez en 2011; y, Rafael Gómez Pardo en 2013. En 2014 se presentaron 17 participantes colombianos; en 2015, 28; y, en 2016, 26. Algunos de los postulantes fueron descartados por no cumplir con las bases del concurso. En los últimos tres años no hubo finalistas colombianos.

Sobre el panorama de la poesía mística en el país, Maribel García, delegada en Colombia de la Fundación Fernando Rielo observa que en años anteriores hubo más contacto con centros y círculos poéticos -Asociación Cultural El Pequeño Parnaso (una asociación dedicada a la creatividad poética); o, el Centro Poético Colombiano- pero la actividad disminuyó en los últimos años porque los participantes han sido personas muy mayores que se han ido desvinculando de los encuentros. En estos participaban ciudadanos con una cultura literaria, muy vinculados a la poesía religiosa pero no necesariamente mística. “La poesía mística es poco común en el país, existe cierta aproximación en un ámbito privado, en algunos grupos y comunidades religiosas, sin que sea evidente un reconocimiento en el país”, precisa Maribel, que hace parte de la Comunidad de Misioneros Identes[37]. Esta Comunidad realiza una actividad mensual para profundizar en el tema pero a un nivel doméstico e interno. 

De la transición melancólica al dolor y a la mística

Gabriel Adolfo Restrepo (70) es sociólogo de profesión con estudios doctorales en Educación. Realizó estudios de psicoanálisis, habla cinco idiomas además del español (inglés, francés, alemán, italiano, portugués), cuenta con numerosas publicaciones -treinta libros y cien ensayos, algunos publicados en México, Francia, España, Argentina, Chile, Venezuela, Estados Unidos y Brasil- que evidencian su notable trayectoria profesional como investigador y docente universitario -principalmente- en la Universidad Nacional de Colombia durante más de 30 años. Ha sido editor, periodista y traductor. Estuvo vinculado a diferentes organizaciones de la sociedad civil y se desempeñó como experto y consultor para diferentes entidades públicas. En su experiencia literaria da cuenta de ocho libros de poesía inéditos -tres de ellos finalistas en el Concurso Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo (1987), (1989), (1991); tres cuentos publicados; una novela concluida y otras tres pendientes de publicación.

El profesor Restrepo precisa que es sociólogo con una perspectiva teórica multidimensional: es creador de una “teoría dramática y tramática de la sociedad”, ya reconocida en forma incipiente en ámbitos internacionales, en la cual las artes juegan un papel crucial, entre ellas el teatro y la poesía como dimensiones de explicación y de método. Según su visión los diferentes ámbitos se fecundan mutuamente como postula el ideal transdisciplinario. En la actualidad está dedicado a concluir una novela que le ha tomado tres lustros: Ánima excripta. Restrepo lleva diarios continuos desde hace 53 años; y, trabaja en su última obra de ensayo: Alquimia de la paz, “un intento por ver de qué modo por la senda de la pura poesía puede predecirse el curso de una posible paz”.

No es poeta de oficio ni vive de la poesía pero, lo es de vocación: “casi se podría decir que vivo para la poesía, pues la concibo como razón suprema de la razón”[38]. Restrepo define la poesía mística como “la búsqueda e indagación permanente por los significados y sentidos entrelazados de cosmos, tierra, naturaleza, vida animal y humana y espiritualidad tomada en sentido amplio e incluyente”[39].

La mística es una escala suprema de la poesía en tanto representa unidad y síntesis de la diversa experiencia humana; a ella no se llega sin esfuerzo, y las vías de acceso no son únicas, quiere decir que luego de transitar una poesía de timbre melancólico se podría arribar a esa experiencia poética, pero a condición de que se quiera traspasar muchas puertas de dolor y de separación. Tal ha sido mi opción.

 

Implica el mayor estudio y respeto de tradiciones religiosas diversas, esoterismos, tao, budismo, hinduismo, islamismo, sufismo, cábala, chamanismos indígenas, búsqueda para transformar lo diabólico en simbólico, entendido lo diabólico como aquella negatividad que no ha sido iluminada ni apropiada por el espíritu humano, no en los términos binarios y maniqueos de las tradiciones existentes. Es una indagación por develar la hondura y profundidad de la propia existencia en todo aquello que posee de demente y de angélico[40].

En lo que respecta a la creación poética hay un evento familiar que marcó su proceso vital de escritura y que retomó en tres de sus libros -finalistas en el Concurso Mundial de Poesía Mística- especialmente en Una presente ausencia. El hecho fue la muerte de su abuelo paterno, Francisco Restrepo Gómez (1884-1924)[41]. Francisco fue un poeta de la Gruta Simbólica -círculo o tertulia literaria que surgió en Bogotá a comienzos del siglo XX[42]-. El abuelo –narra Gabriel- “se echó a morir de morfina luego de que la gripa Española de 1918 se llevara a su esposa, dos meses luego de que ella diera a luz a mi padre, el menor de seis hijos, todos los cuales quedaron huérfanos y expósitos”[43].

El profesor Restrepo referencia la Antología de poesía de poetas andinos (1971-1981) elaborada por Javier Pérez, en la que se destacan los poetas colombianos Giovanni Quessep y José Manuel Arango quienes en una parte de su obra, escribieron poemas místicos. A su modo de ver, hay dos grandes poetas en la tradición colombiana: “quien encarnó de mejor modo la poesía como desgarramiento melancólico fue José Asunción Silva (1865 –1896), tanto que concluyó su vida en el suicidio: en cierta forma, el gran poeta encarnó ante las violencias de Colombia la trágica condición del Chivo Expiatorio. El otro polo casi místico por la unidad que logra entre naturaleza, nación y humanidad, es el de Aurelio Arturo (1906 –1974) con su gran poema Morada al Sur”. Esa contraposición sirve de trasfondo al libro en curso del profesor Restrepo, Alquimia de la Paz. En las eras de los versos. El estudioso examina allí con detenimiento un reciente libro del profesor de lingüística y poeta de la Universidad Nacional de Colombia, Enrique Rodríguez Pérez, titulado: En el Réquiem de los Ciruelos. Restrepo observa la afinidad de Rodríguez hacia la forma en que Aurelio Arturo elabora la idea de la muerte al transmutarla en réquiem y por tanto al completar el ciclo que de la muerte se eleva al renacimiento.

En cuanto al futuro de la poesía mística en el país, para el poeta, las posibilidades están vinculadas de manera estrecha y directa con la paz tanto en su contenido como en sus implicaciones.

Es lo que está pendiente en el mayor trance de Colombia de todos los tiempos, el dilema entre el retorno a la guerra o la opción salvadora de la paz, celebrar y cerrar los duelos. La poesía, y en particular la poesía mística tendrá mucho que decir en este pasaje por la noche oscura. Por tanto, tendrá tanto futuro como posea el gran clamor nacional por la paz[44].

En las nuevas figuras, el profesor Restrepo exalta a la joven poetisa Sandra Uribe, “con un auspicioso futuro y un presente muy firme”.

De la extensa creación de Gabriel Restrepo puede referenciarse el primer soneto de Cantos a un Bien llamado amor errante, perteneciente al libro El Verbo Itinerante, finalista en el concurso de la Fundación Fernando Rielo en 1989:

Cantos a un Bien llamado amor errante
¿Desde cuándo la voz habla si calla?
¿Desde cuándo el amor crece en la ausencia?
Si bien dormida adivina otra esencia
En cuya gracia verdadero ser halla,
El alma enajenada en la canalla
De las sombras diurnas cuán breve ciencia
Alcanza. Sólo el sueño como herencia
Quiere, y en la interior firme muralla
En un otro exilio vive. Qué bien lejos
Lo presente, qué cerca lo distante:
Miradas las estrellas cuyos dejos
Alumbran cuando mueren, cuánto instante
Perdura a su  paso en los nuevos viejos
Cantos a un bien llamado amor errante.

 

Poesía mística y teopoética

Judith Bautista Fajardo (49) es Doctora en Educación, Licenciada en Filosofía y Letras, ha realizado estudios de Teología y formación pastoral. Es experta en temas de acompañamiento y psicoterapia. Combina su trabajo de activismo social, feminismo y creación artística desde un enfoque espiritual. Se define como poeta mística y precisa que en Colombia es, quizás, la única poeta que se (ha) denomina (do) a sí misma poeta mística. Para ella la poesía mística está atravesada por la experiencia mística es decir, por la vivencia profunda de Dios en todos los aspectos de la vida y la historia. Su producción literaria, aunque no nombra siempre a Dios directamente pretende vivirlo, revelarlo y abarcarlo desde un sentido profundo de la vida: “se puede escribir un poema sobre una flor a partir de la experiencia profunda de Dios y esa manifestación artística será diferente de la visión poética romántica o de otras aproximaciones poéticas”[45].

Judith comenzó a escribir sus primeros poemas y canciones a los nueve años. Una vez que culminó su formación profesional se hizo religiosa. Entre los 20 y 29 años perteneció a las Hijas de San Pablo. Al interior de la comunidad desentrañaba el mensaje bíblico, desglosaba el contenido de la Biblia a partir de su propia experiencia de Dios como joven religiosa en la Colombia de los años 90. En esos años llegó a consignar nueve libretas de escritos íntimos en su diálogo espiritual, que incluía inquietudes y cuestionamientos por los acontecimientos que tenían lugar en el mundo. Judith hacía poesía mística-social sin saberlo. Su pertenencia a esta comunidad se agotó en 1996 y decidió su salida como una opción espiritual por el llamado profundo a trascender en otros espacios y descubrir nuevos caminos. Con su salida de la comunidad se abrió su mirada del mundo. La libertad y amplitud de perspectivas también tuvo lugar en sentido teológico enriqueciendo y ampliando su experiencia mística, sin debilitar su vínculo con el catolicismo. Actualmente trabaja con un “movimiento alternativo al interior de la Iglesia para impulsar la participación activa de las mujeres dentro de esa estructura patriarcal”.

Conoció la XXI edición del Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística y al consultar las bases del concurso descubrió que su poesía era mística. Postuló su obra Como espada de dos filos y  fue una de las finalistas[46]. El juicio del jurado sobre la obra de Judith destaca:

Versos sinceros, testimoniales, dedicados a la composición oracional, a la lamentación, a la lucha, a la contemplación. Meditaciones optimistas, coloquiales, en las que utiliza, magistralmente las más veces, el ritmo anafórico o paralelístico, propio del versículo bíblico o evangélico, al que la autora nos acostumbra en el encabezamiento de sus poemas. Nos traslada con su forma de hacer poesía a un testimonio actual de quien está acostumbrado al encuentro con la Palabra.

Desde abajo[47]
Yo te bendigo, Padre, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos,
y las has revelado a los sencillos. Mateo 11, 25
Escribo desde abajo,
desde el sudor y el polvo,
donde tu Nombre se funde
con la risa y el llanto.
Tu nombre cuando el sol
ilumina las tardes
y se enciende la fiesta
después de la cosecha.
Tu Nombre cuando el frío
nos hiela en la madrugada,
y en su vientre la tierra
nos quema los sembrados.
Tu nombre cuando el llanto
nos desgarra los sueños,
y lloramos los hijos
que nos robó la guerra.

 

Tras su hallazgo y nominación inició una búsqueda para encontrar a otros poetas místicos, entre ellos a la literata, teóloga y feminista Carmiña Navia –que también ha participado del Concurso Mundial de Poesía Mística-; y, a otros poetas y artistas con los que decidieron reunirse en el I Encuentro Nacional de Teopoética:

Corría el mes de octubre del año 2004 cuando un grupo de poetas se juntó en el I Encuentro Nacional de Teopoética, convocado por el equipo de Teología de Dimensión Educativa. La Maloka de la Fundación Semillas de Maíz, bajo el frío mágico de la ciudad de Popayán acogió a 7 tejedores del quehacer teopoético, provenientes de diversos lugares de la geografía colombiana: Luz Dary Espinoza (Tumaco), María Helena Céspedes (Bogotá),  Judith Bautista Fajardo (Bogotá), Jorge Salas (Carmen de Bolívar), Warner Benítez (Medellín), Tomás Contreras (Venezuela) Jafeth, Edgar y Johana Martínez (Popayán). Desde la distancia vibraron con nosotros Fernando Torres (Bogotá), Carmiña Navia (Cali), Jair Velazco (Calarcá), Angélica (San Vicente del Caguán)[48].

El término teopoética fue adoptado por este grupo de artistas debido a cierta comodidad incluyente, lo sienten más próximo que el de poesía mística. Judith observó que no hay un conocimiento profundo sobre la poesía mística y que se la asocia con la vida religiosa, de monasterio y de oración permanente: “la mística parecería que era para pocos”, enfatizó. Al asumir el término teológico se incorpora la dimensión de creyente. “La gente ha optado por ser teopoeta y teoartista”.

Buscábamos desentrañar el sentido de nuestro quehacer como poetas y escritores, compartir el caminar de la teopoética, inmersa en una realidad agobiante, urgida de resistencias y esperanzas para vislumbrar caminos, aventurar propuestas de vida desde una teología artística […] teopoética refiere entonces a la intención de vivir una práctica poética, fundamentada y coherente con nuestra experiencia de Dios: llenar de belleza, bondad y verdad cada acto de la vida. La teopoética y la teoartística invitan a poner rima, verso, movimiento, música y color a la experiencia de lo sagrado […] Hacer teopoesía es también hacerse cargo del silencio, reivindicar el silencio como espacio de acunamiento, abrigo y transformación, templo de la creatividad y de la autonomía[49].

Ese movimiento de teoartistas que sería -tal vez- la expresión de lo que en otros países se denomina poesía o arte místico, ha ido creciendo año a año. Aun realizan encuentros anuales y desde esa plataforma hacen acompañamiento a jóvenes para mostrarles opciones de vida. La red de artistas abarca el espectro social y político, la protesta, la resistencia, la emancipación desde una perspectiva de fe profunda y arraigada.

La teopoesía busca a Dios, se pregunta por lo divino y lo interpela, vislumbran rasgos que por supuesto tienen que ver con los contextos y con las experiencias vitales de quienes escriben […] Hacer teopoesía es hacerse cargo de la propia palabra, del rescate de la sacralidad que habita en la palabra como expresión y medio de diálogo y encuentro […] Aquí, el arte pasa la frontera de lo personal y acuna la fuerza de lo colectivo. La teopoética transita así,  por caminos nuevos, por senderos de esperanza y solidaridad, por experiencias comunitarias y búsquedas colectivas, por el esfuerzo sincero de ser portavoz de la vida nueva que nace de las marginalidades del mundo. Aquí los lenguajes son incluyentes, simbólicos, a veces descarnados porque descarnadas son las realidades que vivimos y atestiguamos[50].

Judith define la teopoesía como la fe articulada con la vida, con lo social y con lo político y abunda que el movimiento de teoartistas está inmerso en el diálogo con los movimientos sociales siendo mucho más próximo a estos que a la estructura jerárquica de la Iglesia hacia la que tienen una mirada crítica. Para ellos la experiencia de Dios está vigente y el arte es un medio privilegiado para dar cuenta de ella. “La espiritualidad toma forma de poesía, de canción, de diferentes manifestaciones artísticas”.

Es probable que la poesía mística haya ido adquiriendo otras connotaciones en el país. La poesía mística excede el pensamiento racional, implica ver la realidad desde otra perspectiva y tener la pasión de la experiencia espiritual. Hay poetas místicos que no lo saben; y, otros que se definen como teopoetas y dan cuenta de esa experiencia de Dios en su poesía. Se trata de la búsqueda y la vivencia cotidiana de Dios pero también de poner a Dios en la cotidianeidad de otros. Las palabras actúan sobre el escritor -la espiritualidad se adueña de ti- el poeta se convierte en un canal transmisor[51].

Para Judith la poesía mística –en el presente y en el futuro- no puede ser ajena a la realidad:

¿Cómo hablar de una poesía mística colombiana en un contexto de guerra? ¿Cómo hablar de una experiencia mística que no se pregunta por lo que ocurre en el país? ¿Dónde está la gente que cree en Dios y que tiene esa experiencia de Dios cuando ocurren tantas cosas en el país? La poesía mística es el diálogo íntimo con Dios pero también debe abarcar el diálogo y el llamado a otros como seres de luz para que actúen y construyan un mundo nuevo. La teología está dirigida a la acción. El espíritu actúa. La poesía mística es una forma de acción y está llamada a ser la palabra actuada y actuante, debe ser la palabra que mueve y que moviliza. Ahí está la fuerza de la poesía mística, sus posibilidades y perspectivas futuras[52].

En Colombia todavía no se ha realizado un concurso o encuentro nacional de poesía mística pero Judith quiere promover dicha iniciativa en el futuro próximo. En lo que respecta a su proceso creativo -posterior a la publicación de la obra finalista en el Concurso Mundial de Poesía Mística- publicó Destellos de tormenta azul en el que destaca Lluvia[53]:

Nunca dejes, oh cielo,
de llover sobre mi roca.
Tal vez, un día,
de tanto humedecerme
me convierta
en una de tus gotas.

CONCLUSIONES

Hacer un balance del desarrollo de la poesía mística en Colombia no es sencillo. Es un tema sobre el que no se ha trabajado demasiado, probablemente porque tampoco se encuentran poetas místicos como tal sino algunos poetas que, en una parte de su obra, escribieron y escriben poesía mística. La crítica y análisis precisa de la creación artística -sí hay pocos poetas místicos- parecería apenas lógico que la bibliografía y los trabajos de crítica y análisis también sean escasos.

En Colombia no ha tenido lugar un gran encuentro de poesía mística, no hay registros que lo evidencien. Hay autores que se interesan en la poesía mística sin llegar a ser poetas místicos y hay autores que han hecho poesía mística sin saberlo. La participación en el Concurso Mundial de Poesía Mística -promovido con criterios definidos y establecidos por la institución española Fernando Rielo- ha sido una ventana de oportunidad para poetas colombianos ante la ausencia de centros e instituciones colombianas que se dediquen de forma exclusiva a la poesía mística.

Las fuentes consultadas –poetas y académicos- señalan el desconocimiento general en el país sobre la poesía mística. La gente asocia la poesía mística, unas veces, a la poesía religiosa y, otras, a prácticas de mística oriental como yoga y otras.

Las perspectivas futuras de la poesía mística dependerán tanto de la apuesta institucional como del interés ciudadano y artístico. El apoyo de entidades culturales en el país puede ser decisivo para la promoción, difusión y comprensión de la poesía mística. Asimismo, es pertinente que más artistas y ciudadanos conozcan y comprendan qué es la poesía mística –tal vez muchos ya tienen creaciones pero aún no saben que hacen poesía mística-.

La poesía mística no escapa de la cotidianeidad ni del contexto del país. Sus posibilidades futuras se piensan también desde la guerra y la paz. Las memorias, las ausencias, los silencios, los olvidos.

Notas

Un sincero agradecimiento al escritor y poeta Gabriel Restrepo por sus comentarios y observaciones.

[1] Politóloga, consultora y analista política en temas relacionados con América Latina. Fundadora y coordinadora de Análisis Político en América Latina, observatorio y plataforma de servicios especializados de consultoría y análisis. Este documento fue presentado en la primera edición del Festival Internacional de Poesía: «La poética mística y los mecanismos de su funcionamiento». Laâyoune -Marruecos, 4 y 5 de noviembre (2016). Organizado por la Región de Laâyoune-Sakia El Hamra y la Universidad Sidi Mohammed Ben Abdellah de Fez, con el patrocinio de SM Mohammed VI.
[2] PATIÑO, Maricruz. Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes). México: Ediciones la cuadrilla de la langosta, 2004. p.1-2.
[3] BALCÁZAR DE BUCHER, Cecilia. Lenguaje y silencio, lo místico y lo político. Lectura ante la Academia Colombiana de la Lengua en el acto de posesión como Académica de Número. En: Boletín de la Academia Colombiana. Tomo LVII Números 235-236. Bogotá: enero a junio, 2007. p.22.
[4] CADAVID, Jorge. El lenguaje de la poesía. Entre la analogía y el refrenamiento. Revista Universidad de Antioquia N°295. Medellín: Universidad de Antioquia; 2009. p.94 – 96. Recuperado en 2016-10-12. Disponible en: http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaudea/article/view/579/5513
[5] Ibíd.
[6] Ibíd.
[7] PATIÑO. Op. cit., p.3.
[8] Ibíd., p.4.
[9] BALCÁZAR DE BUCHER. Op. cit., p. 23-24.
[10] CADAVID. Op. cit., p. 94-96.
[11] Ibíd.
[12] CADAVID, Jorge. La poesía silente. EN Boletín Cultural y Bibliográfico. Biblioteca Luis Ángel Arango. Vol. L. Núm. 90. 2016. p. 236-237.
[13] Ibíd.
[14] Entrevista a Maribel García, delegada para Colombia de la Fundación Fernando Rielo. Bogotá: octubre 10, 2016.
[15] GÓMEZ RESTREPO, Antonio. Literatura ascética y mística. Capítulo II. Madre Francisca Josefa del Castillo y Guevara. En: Historia de la literatura colombiana. Tomo II. 3ª Edición. Bogotá: Editorial Cosmos, 1953. p.50.
* DEL CASTILLO, Francisca Josefa. Afectos espirituales. 2 Volúmenes. Bogotá: Editorial ABC, 1942.
[16] PATIÑO, Maricruz. Colombia. Francisca Josefa del Castillo y Guevara. En: Trilogía poética  de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes). México: Ediciones la cuadrilla de la langosta, 2004. p. 43-45.
[17] Daniel Granja analiza la obra de Carlos Obregón en: GRANJA HIDROBO, Daniel. El milagro de la poesía: una aproximación a la obra de Carlos Obregón. Tesis para optar al título de profesional en Estudios Literarios. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana; 2015. Recuperado en 2016-10-14. Disponible en:https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/18649/GranjaHidroboDaniel2015.pdf?sequence=1&isAllowed=y
[18] ROBLEDO, Juan Felipe.  Poesía y mística: un acercamiento al universo simbólico de Carlos Obregón. Cuadernos de literatura. Literatura colombiana: márgenes, olvidos, relecturas. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, Enero a Junio de 2010.Vol. 14. N° 27. p. 118-129.
[19] Ibíd., p.127.
[20] Ibíd., p. 120,128.
[21] OBREGÓN, CARLOS. Días de Monje. EN ROBLEDO, Juan Felipe.  Poesía y mística: un acercamiento al universo simbólico de Carlos Obregón. Cuadernos de literatura. Literatura colombiana: márgenes, olvidos, relecturas. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, Enero a Junio de 2010.Vol. 14. N° 27. p. 126.
[22] La influencia de Dickinson en Arango, es perceptible en lo que respecta al silencio y a la ambigüedad; mientras que la de Williams tiene lugar en la “precisión objetiva de la imagen”, según analiza Francisco José Cruz.
[23] En cuanto a las pertenencias de José Manuel Arango, llegó a militar -durante los años sesenta- en el Partido Comunista Colombiano y simpatizó con la revolución cubana –en sus primeros años- pero sin ser un marxista ortodoxo. Desde su mirada filosófica prefería las preguntas a los dogmas, según explicó en su breve autobiografía.
[24] Arango destaca que los neoimaginistas tenían como referentes a Pound, a Wallace Stevens, a William Carlos Williams; y, también traducían a los grandes poetas iberoamericanos (Machado, Neruda, entre otros).
[25] CRUZ, Francisco José (Edición y prólogo). José Manuel Arango. Poesía completa. Sevilla: Edición Sibila, 2009. p.17.
[26] CRUZ, Francisco José (Edición y prólogo). José Manuel Arango. Poesía completa. Sevilla: Edición Sibila, 2009. 334p. ISBN: 978-84-936669-7-2
[27] CRUZ. Op. cit., p. 6, 13.
[28] Ibíd. Otros poemas. Nudo. p.276.
[29] Ibíd. Poemas póstumos. Vigilia. p.308.
[30] Ibíd. Poemas póstumos. Mensaje. p.314.
[31] ARANGO, José Manuel. Pensamientos de un viejo. Revista Universidad de Antioquia. Recuperado en 2016-10-15: https://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaudea/article/viewFile/21062/17605
[32] José Manuel Arango llegó a publicar desde los 36 años, cinco o seis libros: Este lugar de la noche (1973); Signos (1978); Cantiga (1987); Poemas escogidos (1988); Poemas (1991); Montañas (1995), Poemas reunidos (1997) y La tierra de nadie del sueño (poemas póstumos, 2003). También tradujo a los autores: Georg Trakl, Whitman, Emily Dickinson, Han Shan y William Carlos Williams; y, escribió algunas notas y críticas que permanecen inéditos. ESTRADA, Pedro. Poesía y Silencio en José Manuel Arango. Obra completa, Arango José Manuel. Medellín: Editorial Universidad de Antioquia; 2006. 354 p. ISBN: 958-655-612-3.  Recuperado en 2016-10-12. Disponible en: http://www.mincultura.gov.co/SiteAssets/renata/Poes%C3%ADa%20y%20silencio%20en%20Jos%C3%A9%20Manuel%20Arango.%20P.%20Arturo.pdf
[33] CADAVID, Jorge. Escribir el silencio. Medellín: Fondo Editorial Universidad EAFIT, 2013. 166 p. ISBN 978-958-720-187-1
[34] CADAVID, Jorge. Escribir el silencio. Medellín: Fondo Editorial Universidad EAFIT, 2013. p.8
[35] Ibíd., p.7-8.
[36] La Fundación Fernando Rielo (España) es una institución cultural creada por el religioso Fernando Rielo (1923-2004) con el fin de despertar lo que había estado dormido desde los clásicos de la poesía mística y el Siglo de Oro en el mundo hispánico (1492-1681). La producción literaria y poética debe expresar la relación con Dios pero no cualquier frase o palabra será considerada como poesía mística. Hay una deformación de la poesía mística cuando se hace una plegaria, una reclamación, un cántico. No se le considera como tal a estas manifestaciones porque no expresa intimidad. La poesía mística tiene una riqueza inagotable, no es reductiva, es creativa. Es el actuar de Dios en el ser humano. Entrevista a Maribel García. Bogotá: octubre 10, 2016.
[37] El Instituto Id de Cristo Redentor, Misioneras y Misioneros Identes fue fundada en España por Fernando Rielo (1959) y actualmente está presente en 23 países de Asia, América, Europa y África.
[38] Consultas a Gabriel Restrepo. Octubre 11 al 23, 2016.
[39] Ibíd.
[40] Ibíd.
[41] La vida de Francisco Restrepo Gómez estuvo signada por la tragedia. Se señala al respecto: “El cruel destino persiguió al poeta hasta el último día. Débil y enfermo, en vano solicitaba piedad para sus niños. La sociedad fue despiadada con este hombre desvalido, como lo ha sido con muchos otros, y cargó a la cuenta de sus hijos el estrago invencible de las drogas heroicas”. “Su fatalidad no se detenía. Muere su compañera y el vacío fue total para un personaje muy sensible que volcaba toda esa calamidad personal a sus composiciones literarias. Su soneto “Alma sola”, tomado parcialmente en sus dos primeras estrofas, puede ser un ejemplo, entre muchos, de su continua decepción: “Alma mía paciente que perdiste/ la ilusión, la esperanza y la alegría/ en las encrucijadas de la vía/ por donde en busca de consuelo fuiste;// así, bajo el recuerdo que te asiste/ por única y solemne compañía,/ haces bien, muy bien haces, alma mía,/ en vivir pavorosamente triste””. MIRANDA, Álvaro. Francisco Restrepo Gómez. Notas biográficas de poetas de Colombia del siglo XX. [En línea]. Recuperado 2016-10-15. Disponible en: http://www.banrepcultural.org/node/66407
[42] MIRANDA, Álvaro. Gruta simbólica. Notas biográficas de poetas de Colombia del siglo XX. [En línea]. Recuperado 2016-10-15. Disponible en: http://www.banrepcultural.org/node/66402
[43] Gloria Isis Restrepo Bulla (1989), formada en la Escuela de Cine y graduada en la maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional, elaboró un completo guión para un largometraje sobre el poeta Francisco Restrepo Gómez, titulado: La Sombra de Saturno, cuyo rodaje espera el beneficio de algún patrocinio internacional, según destacó el profesor Restrepo sobre el proyecto de su hija.
[44] RESTREPO. Op.cit.
[45] Entrevista a Judith Bautista Fajardo. Bogotá: octubre 10, 2016.
[46] BAUTISTA FAJARDO, Judith. Como espada de dos filos. Poesía Mística. 2ª Edición. Bogotá: Editorial Kimpres, 2004. 92p. ISBN: 958-33-6328-6
[47] BAUTISTA FAJARDO, Judith. Desde Abajo. En: Como espada de dos filos. Poesía Mística. 2ª Edición. Bogotá: Editorial Kimpres, 2004. p.19.
[48] BAUTISTA FAJARDO, Judith. Análisis teológico-pedagógico. En: Palabras para el encuentro. Antología poética-Red Teoartística de Colombia. Colección teopoética 5. Bogotá: Editorial Kairós Educativo – KairEd, 2010. p. 7-16.
[49] Palabras para el encuentro es una antología en la que participaron 20 poetas: nueve mujeres y once hombres de diferentes edades y procedencias, con diversas vivencias espirituales pero unidos por una experiencia común: “el valor sagrado de la vida, el valor sagrado de la Palabra”. Ibíd.
[50] Ibíd.
[51] Entrevista a Judith Bautista Fajardo. Bogotá: octubre 10, 2016.
[52] Ibíd.
[53] BAUTISTA FAJARDO, Judith. Lluvia. En: Destellos de tormenta azul. Poesía Mística. Bogotá: Editorial Códice Ltda., p. 16.

BIBIOGRAFÍA

  • ARANGO, José Manuel. Pensamientos de un viejo. Revista Universidad de Antioquia. https://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaudea/article/viewFile/21062/17605
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  • BAUTISTA FAJARDO, Judith. Como espada de dos filos. Poesía Mística. 2ª Edición. Bogotá: Editorial Kimpres, 2004.
  • BAUTISTA FAJARDO, Judith. Análisis teológico-pedagógico. Palabras para el encuentro. Antología poética-Red Teoartística de Colombia. Colección teopoética 5. Bogotá: Editorial Kairós Educativo – KairEd, 2010.
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  • PATIÑO, Maricruz. Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica (pícaras, místicas y rebeldes). México: Ediciones la cuadrilla de la langosta, 2004.
  • ROBLEDO, Juan Felipe. Poesía y mística: un acercamiento al universo simbólico de Carlos Obregón. Cuadernos de literatura. Literatura colombiana: márgenes, olvidos, relecturas. Vol. 14. N° 27. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 2010.

CONSULTAS Y ENTREVISTAS

  • Academia Colombiana de la Lengua. Octubre 11, 2016.
  • BAUTISTA FAJARDO, Judith. Octubre 10, 2016.
  • CADAVID, Jorge. Octubre 15, 2016.
  • GARCÍA, Maribel. Octubre 10, 2016.
  • LONDOÑO, Juan Esteban. Septiembre 27, 2016.
  • RESTREPO, Gabriel. Octubre 11 al 23, 2016.
  • ROBLEDO, Juan Felipe. Octubre 12, 2016.

PDF Poesía Mística en Colombia

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