¿Nicaragua es un vecino incómodo?

La relación de Nicaragua con sus vecinos no es la mejor. El país sostiene diferendos históricos no sólo con Colombia, existe tensión con Costa Rica y también con Panamá por las mismas razones, diferencias en la delimitación territorial que en el caso de Costa Rica se remontan a más de 100 años. Luis Guillermo Solís, presidente electo de Costa Rica se refirió a estas cuestiones y afirmó que, la relación con Colombia es fraterna, “somos países hermanos, compartíamos una frontera en el Caribe y quisiera potenciar otros vínculos diferentes a los de la seguridad (…) Hay que tener cuidado con un vecino incómodo que tenemos ambos, pues no conviene que se desdibujen las diferencias entre unos y otros en un espíritu que puede ser malinterpretado por Nicaragua y llevar a efectos indeseables en la práctica”.

Ricardo Martinelli, expresidente de Panamá, explicó en septiembre de 2013 ante la Asamblea General de Naciones Unidas, que el documento enviado por Nicaragua ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la Convención sobre el Derecho del Mar de la ONU afecta un “área marítima aproximada de 49.892,54 kilómetros cuadrados de aguas panameñas (…) Haré acopio de todos los recursos necesarios, conforme al Derecho Internacional, a fin de reconducir la pretensión formulada en este sentido por la República de Nicaragua”.

Al consultar al experto Constantino Urcuyo* respecto a lo que el presidente colombiano Juan Manuel Santos llama “pretensión expansionista de Nicaragua”, precisó que: Colombia, Panamá y Costa Rica presentaron una acción conjunta en la que se protestó por dicha pretensión. En la actualidad, Costa Rica tiene dos casos en la Corte de La Haya contra Nicaragua, uno por usurpación de tierras en la zona fronteriza, el otro tiene relación con la delimitación de las fronteras marítimas, Nicaragua no quiere negociar este punto y el fallo con Colombia ha dejado zonas de indeterminación entre Costa Rica y Nicaragua. Hay un tercer proceso en curso, pero esta vez de Nicaragua contra Costa Rica por la construcción de una carretera fronteriza, puntualiza el analista.

Tras el fallo de la Corte Internacional de Justicia en el caso de Nicaragua contra Colombia, se han generado suspicacias y críticas, dentro y fuera del país, se ha hablado de la extralimitación de la CIJ pero también del peso del fallo no sólo en términos jurídicos, sino políticos y geoestratégicos por los diferentes intereses que existen. Un tema que no ha pasado desapercibido es la habilidad y las relaciones favorables de Nicaragua con algunos jueces de La Haya. El juez de nacionalidad mexicana, Bernardo Sepúlveda-Amor, es uno de ellos. Este juez está en la CIJ desde febrero de 2006 y fue nombrado Vicepresidente de la Corte el 6 de febrero de 2012. A Sepúlveda-Amor se le ha relacionado desde hace décadas con el sandinismo, movimiento político que detenta el poder con el presidente Daniel Ortega a la cabeza. Otro juez al que se le vincula y relaciona con Nicaragua, es el ruso Judge Leonid Skotnikov, miembro de la CIJ desde febrero de 2006. Como es sabido, Rusia tiene intereses en la región y maneja una más que cordial relación con Nicaragua, relación que no es bien recibida por otros países, incluso advierte amenaza para el equilibrio y la paz regional.  Urcuyo ya había llamado la atención sobre ese tema en septiembre de 2013, respecto de esa relación de conveniente entendimiento entre gobernantes autoritarios como son Ortega y Putin, lo que explica las visitas de barcos artillados rusos en puertos nicaragüenses, actitud que se corresponde con los proyectos expansionistas de Ortega y que denota que “la presencia rusa en Centroamérica perturba el equilibrio regional de fuerzas”.

En el caso de la juez de la República Popular China, Judge Xue Hanqin, miembro de la Corte desde el 29 de junio de 2010 y reelegida el 6 de febrero de 2012, Noemí Sanín Posada Excanciller y Miguel Ceballos Arévalo Ex viceministro de Justicia de la República de Colombia, han sugerido que esa juez debió declararse impedida, ya que antes de ser jueza de la CIJ fue embajadora de China ante el gobierno de Holanda entre 2003 y 2008, lo que significa que fue colega del embajador nicaragüense Carlos Argüello durante cinco años, con lo cual, es apenas lógico que tuviera conocimiento directo sobre las pretensiones de Nicaragua y China con respecto a los planes para la construcción de un canal interoceánico por US$30.000 millones. Atendiendo a los intereses de China en la región y que demandan un “nuevo mar nicaragüense para poder construir el canal interoceánico”, se precisaba un fallo favorable para Nicaragua, como en efecto ocurrió, y así garantizar un mejor acceso al Caribe por la parte sur de San Andrés sin necesidad de atravesar el mar colombiano. Esa alianza le permitirá a Nicaragua contar con el más moderno canal interoceánico del mundo y a la República Popular China, “la posibilidad de expandir su poder real en nuestro hemisferio, tanto en el terreno económico como en el político y militar”. Más allá del expansionismo económico, sostienen, lo que hay es un “evidente trasfondo político”.

Manuel Coronel Kautz que fue designado como presidente de la Autoridad del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, se desempeñó previamente como vicecanciller de Nicaragua hasta el 18 de julio de 2012 y desde ese cargo mantuvo contacto permanente con el equipo que representó jurídicamente los intereses de Nicaragua ante la CIJ, “una designación que, a todas luces, demuestra los nexos diplomáticos, estratégicos y económicos de Nicaragua con respecto al canal interoceánico y su relación con el fallo”.

En agosto de 2012 Carlos Argüello Gómez, en su calidad de diplomático nicaragüense ante la CIJ en La Haya, acusó a los gobiernos de Costa Rica y Colombia de querer “adueñarse” de “cualquier posibilidad de un canal interoceánico nicaragüense de gran calado”, esa declaración resultó ser una confesión, fue el mismo Argüello quien involucró el tema del canal interoceánico como parte del litigio con Colombia y en ese sentido, sí se acordó el canal entre Nicaragua y China contando “con aguas en discusión”, el funcionario nicaragüense tendría que haber puesto en conocimiento de los jueces de la Corte ese hecho.

Es posible apreciar el eficiente manejo que le ha dado el gobierno nicaragüense al diferendo con Colombia, “su hombre en La Haya” -Carlos Argüello Gómez- líder de la representación diplomática de Nicaragua está en Holanda hace más de 30 años, un hecho que resulta clave, toda vez que les permitió asegurar el éxito no sólo por la permanencia, también por la experticia ganada para abordar el tema desde los distintos frentes. Mientras tanto y en esos 30 años, Colombia rotó 13 embajadores en Holanda. Al producirse el fallo, Argüello consideró que la retirada colombiana del acuerdo internacional de 1948 “es una medida precipitada” y que, en todo caso la medida no influye en la sentencia, “la sentencia es cosa juzgada, eso se acabó”.

Nicaragua avanza así en plena Guerra Fría, tienen necesidad de enemigos externos para solidificarse internamente, además de atribuir la culpa a Estados Unidos por la pérdida de San Andrés. En un país que ha sido ocupado por los marines el recuerdo de ese pasado cumple una función simbólica muy importante, destacó Urcuyo. El gobierno de Luis Guillermo Solís no tendrá el camino fácil en las relaciones con su vecino, entre los mandatarios ya se evidencia una carga de tensión. Solís realizó una corta gira por países de Centroamérica para invitar a los presidentes a su posesión, pero no pasó por Nicaragua. Como era de esperarse, el presidente Ortega no hizo presencia en la posesión del mandatario costarricense el pasado 8 de mayo.

Teniendo el precedente de Colombia, ¿es posible que Costa Rica y Panamá se vean afectadas con los fallos de la CIJ que se producirán el próximo año? El presidente costarricense expresó que va a respetar lo que se resuelva en La Haya, atendiendo la larga tradición de adhesión al derecho internacional y además, al carecer de fuerzas armadas y de  vocación agresiva con respecto a los otros países su país depende en estricto sentido de los fallos de las cortes. “Nicaragua y Costa Rica, siendo países contiguos necesitan tener una relación que no admite causales de divorcio. Miles de nicaragüenses viven en Costa Rica y van miles de remesas a ese país y por lo tanto tenemos interacciones que van más allá de los pleitos de cancillerías e incluso de las diferencias entre los estados (…) en todo caso la política exterior de Costa Rica no estará atada exclusivamente al tema de Nicaragua”.

Urcuyo mencionó que no parece posible un fallo adverso para Costa Rica en el tema de la frontera, algunas medidas cautelares de la Corte han sido desfavorables a Nicaragua y anuncian lo contrario. Sin embargo, la Corte tiende a comportarse salomónicamente, lo que no deja de causar incertidumbre, porque como en el caso colombiano puede ser que la afectación llegara a darse en la cuestión marítima. Se entiende que, la posición de Costa Rica será la de mantener prudente distancia con Nicaragua, cosa que corroboró el presidente Solís, “como presidente no me acercaré al Gobierno de Daniel Ortega, pero las relaciones no están rotas y no creo que sea conveniente que estén rotas y me parece que desde ese punto de vista deben continuar en el nivel adecuado. Debo tener en cuenta los vínculos especiales que existen entre los pueblos pero Nicaragua fue agresor del territorio de Costa Rica, lo invadió y pedimos que sea castigado a nivel internacional”. Atendiendo la posición geográfica de los países de esa zona y los vínculos que más allá de lo político y económico, comprenden lo social y cultural, resulta clave y aplicable el planteamiento del presidente costarricense, la relación con ese país no admite causales de divorcio. ¿Nicaragua es un vecino incómodo? Habrá que conceder, cuando menos, que es un vecino difícil.

*Constantino Urcuyo es columnista en diferentes diarios de Centroamérica, analista político y profesor de la Universidad de Costa Rica.

 

Por Clara Riveros, Análisis Político en América Latina

Mayo, 2014.

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