Narcos, espionaje, farándula y escándalos en la recta final de la campaña

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La competencia por la Presidencia de Colombia no ha despertado el mayor interés en los últimos meses. Los aspirantes a ocupar la Casa de Nariño no causan gran impacto, se habla no de la mejor opción sino del mal menor. La falta de emoción, de debate, incluso, el amplio desconocimiento en cuanto a la oferta programática de los candidatos, el escepticismo y el agotamiento de los electores, han sido la constante. La tensión no la aportan los candidatos sino las salidas del expresidente y senador electo Álvaro Uribe, férreo detractor del primer mandatario, quien aparece constantemente para atacar al presidente y a su círculo más cercano.

Por lo demás, la campaña ha sido bastante insulsa. El tema central y que más incertidumbre genera es la negociación con las Farc. Los candidatos coinciden en dar continuidad a ese proceso, a excepción del Uribismo. Juan Manuel Santos, que se marginó de los debates, ha tenido que conceder entrevistas y dar declaraciones atendiendo a la convulsa coyuntura política. Las encuestas no generan un gran margen de credibilidad por estos días pero permiten apreciar algunas tendencias.

El candidato presidente es quien tiene mayor respaldo y también mayor imagen negativa. Pese a la inconformidad, los encuestados consideran que Santos va a ser reelegido. Sólo 4 de cada 10 colombianos creen que el país va por buen camino. En una primera vuelta Santos obtendría el 23%, Zuluaga 15%, Peñalosa 11%, Clara y Marta 6%, el voto en blanco alcanzaría un 14% mientras que un decisivo y nada despreciable 22% no sabe y no responde.

Sobre el proceso de paz y las Farc, 3 de cada 4 colombianos creen que las Farc no deberían hacer política. Además, entre noviembre y abril la percepción negativa de los ciudadanos respecto a que el proceso de paz llegue a feliz término aumentó 8 puntos, de 55% pasó a 63%, en tanto que un 84% considera que las Farc deben pagar con cárcel por sus delitos. Este será un tema definitivo y de muy difícil manejo para quien logre imponerse y sea elegido presidente.

Pese al descontento existente con los partidos tradicionales, la izquierda no logra constituirse como una opción viable. El electorado se mueve mayoritariamente entre la derecha y la centro-derecha. Incertidumbre y escepticismo pueden ser las palabras que aproximen una definición para esta contienda electoral.

Con el descenso de apoyo al presidente apareció J.J Rendón para sacar a flote la campaña. A tres semanas de la primera vuelta electoral, explotó el escándalo o mejor dicho, los escándalos. En un primer momento parecen historias inconexas pero al mirar atrás en el tiempo se encuentra que los protagonistas una vez fueron amigos. Aquellos que hoy son acérrimos enemigos y están en guerra abierta y declarada ayer jugaban del mismo bando. Con toda certeza los acontecimientos de esta última semana, serán los que acaparen la atención y definan la agenda política e informativa de cara a las elecciones y probablemente ayuden a que aquellos que todavía no tienen clara su intención de voto tomen una decisión.

Al día de hoy, resulta innegable que los escándalos que tocan al Santismo y al Uribismo opacaron a los demás candidatos. J.J. Rendón es un estratega conocido ampliamente por asesorar diferentes campañas en América Latina con resultados tan notables como polémicos son sus métodos, que no caen bien en todos los sectores y han generado críticas porque más allá de potenciar las virtudes de los candidatos que asesora tiende a utilizar los errores y falencias de los adversarios.

Rendón ya había asesorado la campaña de Santos en 2010 pero, antes de eso, trabajó en la creación del partido de La Unidad Nacional, colectividad que reunía a Uribe, presidente por ese entonces, a Santos y a Zuluaga. Transcurría 2006.

La información publicada en días recientes y que desató un gran escándalo establece que J.J. Rendón obró como intermediario de cuatro narcotraficantes que querían hacer llegar al presidente Santos un plan de negociación para entregar rutas y desactivar operaciones, hecho que causó revuelo porque según uno de los implicados hubo 12 millones de dólares que llegaron a Rendón por tal intermediación. Rendón negó con vehemencia estos hechos, admitió haber hecho la gestión pero gratis y afirmó que en 2011 hizo llegar la propuesta al presidente Santos, quien descartó tal posibilidad en la medida que no iba a negociar con narcotraficantes.

Dada la dimensión del escándalo, Rendón renunció a continuar en la campaña para que esto no afecte la imagen de Juan Manuel Santos. Este hecho también involucra a Germán Chica, que era en ese momento alto consejero presidencial para asuntos políticos y hoy es director ejecutivo de la Federación de Departamentos que reúne a los gobernadores del país. Chica sería quien contactó a Rendón con los representantes de los narcotraficantes. Sin embargo, Chica y Rendón se acusan mutuamente de la recepción del dinero por esa gestión.

No se había digerido esta información cuando se produjo el allanamiento de una oficina desde la que, al parecer, se realizaba la interceptación ilegal de comunicaciones. En ese procedimiento se dio la captura de Andrés Fernando Sepúlveda, un ingeniero al que se le imputan cargos por violación ilícita de comunicaciones, interceptación de datos informáticos y espionaje, según informó en rueda de prensa el Fiscal General de la Nación Eduardo Montealegre. Esta persona había trabajado para el Partido de La U bajo dirección de J.J. Rendón y es esposo de la actriz Lina Luna Rodríguez quien trabajó para Chica y luego para Rendón. Actualmente al igual que Sepúlveda trabajan para la campaña del candidato Óscar Iván Zuluaga.

Lo más impactante de ese hallazgo son los objetivos de las interceptaciones: En primer lugar, el presidente de la República Juan Manuel Santos, adicionalmente, el jefe de prensa de las Farc, un correo institucional del Gobierno y los correos de dos periodistas cubanos que cubren el proceso. La finalidad de las interceptaciones sería afectar el proceso que se lleva a cabo con las Farc. Lo que no se ha precisado son los receptores de dicha información.

La oficina allanada es un “negocio” familiar de Andrés Fernando Sepúlveda (hacker) y de su esposa Lina Luna Rodríguez (la actriz es hermana Carolina Sabino e hija de Myriam de Lourdes también actrices pero con mayor popularidad). Lina está vinculada con la campaña de Óscar Iván Zuluaga en la que presta servicios de comunicación para el posicionamiento de la candidatura en las redes sociales, Sepúlveda se encargaba de la seguridad informática en la campaña del candidato Uribista, esto en lo que respecta a las actividades legales. Sepúlveda y su esposa son enconados detractores del presidente Santos y del proceso que se adelanta con las Farc, hecho que puede corroborarse en la cuenta de Twitter de la actriz. Paralelamente, el exministro y columnista de El Tiempo (durante diez años), Fernando Londoño Hoyos quien es muy cercano a las filas del Uribismo, publicó en el diario: “El ocho mil de Santos”, en alusión al proceso 8.000 y a los dineros provenientes del narcotráfico que deshonraron la campaña presidencial de Ernesto Samper, poniendo al presidente Juan Manuel Santos al nivel de delincuente con acusaciones de suma gravedad de las que se supone debe tener pruebas. De lo contrario, no se entiende como pudo sostener tales aseveraciones.

La reacción del diario no se hizo esperar, publicó en su editorial que cumplían con reproducir el escrito, “pues mal haríamos en volverlo mártir de la libertad de expresión” pero que “EL TIEMPO reitera que sus colaboradores deben respetar las normas elementales de decoro y rigor periodístico, incluyendo el apego a la verdad” y que “desde un plano más amplio, el caso presente es oportuno para hacer una reflexión de fondo. Textos como los de Londoño hacen evidente una peligrosa polarización, cuya raíz es la cercanía de las elecciones, pero que tiene implicaciones profundas al atentar contra la legitimidad de las propias instituciones nacionales”. Al día siguiente, el exministro Fernando Londoño renunció al diario.

Para convulsionar un poco más la realidad, se presentaron las declaraciones de Rodrigo Pardo, director de Noticias RCN quien se refirió al caso de Andrés Sepúlveda. Pardo reconoció en el sujeto detenido al personaje que Luis Alfonso Hoyos, coordinador de la campaña presidencial del candidato por el Centro Democrático le presentó el 8 de abril, con un alias supuestamente de “inteligencia” ofreciendo información contra el presidente Juan Manuel Santos y las Farc. Sin embargo, Pardo y su equipo periodístico buscarían corroborar la información que les fue suministrada y como no resultó fiable se abstuvieron de divulgarla.

Este nuevo escándalo desencadenó la renuncia de Hoyos de la campaña de Zuluaga. ¿Quién es Luis Alfonso Hoyos? El Director Espiritual (como el mismo se denomina) de la campaña de Óscar Iván Zuluaga ha tenido una carrera política accidentada y cuestionable por decir lo menos. Fue candidato a la Gobernación de Caldas, Director de Acción Social (2002), se vio involucrado en el escándalo de la “Yidis-política”, aunque no se le comprobó nada. Alcanzó a ser Embajador en la OEA pero debió dejar su cargo cuando el Consejo de Estado falló en su contra. Nótese que como congresista (1994) permitió que una integrante de su UTL (Unidad Técnica Legislativa) estuviera fuera del país durante cinco meses y que siguiera devengando honorarios, él reclamaba el salario utilizando su poder como congresista para lo cual hubo falsedad en los documentos presentados. El Consejo de Estado le decretó muerte política por la indebida destinación de dineros públicos. Es decir, fue inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos y ahora, su nombre nuevamente está tocado por una situación comprometedora en el reciente escándalo por espionaje. Con estos hechos, representantes del Santismo exigieron la renuncia del candidato del Centro Democrático y desde el Uribismo harían lo propio, demandando la renuncia del presidente Santos. Unos alegando espionaje, los otros la recepción de dinero proveniente de narcotraficantes.

Como es de esperar, el ex presidente Uribe no permaneció ajeno a los acontecimientos, salió en defensa de los de su casa y cargó contra el presidente Santos, acusando que de los doce millones de dólares que habría recibido Rendón donó dos a la campaña presidencial de Juan Manuel Santos en 2010 y además, que la campaña del que fue su candidato, habría excedido los topes legales permitidos en cuanto a financiación, por lo que acudirá a la justicia para que investigue. Admitió no tener pruebas pero dijo tener información de “personas serias” a las que debe mantener en el anonimato por razones de seguridad. El presidente Santos señaló que si Rendón y Germán Chica recibieron dinero de los narcotraficantes deberán someterse a la Justicia.

La política es dinámica, coinciden analistas y hasta humoristas. De eso da cuenta la realidad colombiana hoy más que nunca. Los hechos recientes, más allá de la polarización, invitan a pensar en los límites éticos que se saltan en las campañas, así como los recursos que despliegan sus asesores pero lo que excede todas las barreras de lo tolerable es el uso de instrumentos ilegales y del poder mafioso para lograr un fin, burlando sin reparo alguno la institucionalidad del país.

Por Clara RIVEROS, para SudAméricaHoy (SAH)
Sábado 10 de mayo de 2014

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