Más sobre Paka-Paka y Zamba

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Promoción en el twitter de Canal 7 del capítulo de la Asombrosa Excursión de Zamba sobre la Revolución Industrial, en el cual el personaje infantil se encuentra con Karl Marx (también lo hace antes con Adam Smith).

Una estudiante de la escuela de periodismo TEA, de Buenos Aires, que se tomó el trabajo de leer mi artículo en este Blog CMS, Paka-Paka, Zamba y el uso político de la historia para adoctrinamiento light, me realizó una entrevista a través de un cuestionario para pedirme mi punto de vista ampliado sobre este tema.

Ella no quiere por ahora que se mencione su nombre. Pero debo agradecerle su interés y su voluntad de hablar directamente con una fuente crítica para recabar más información.

Con gusto he contestado al cuestionario de la estudiante y comparto aquí las correspondientes preguntas y respuestas. (Es recomendable mirar antes el artículo —pulsar aquí— para una mejor comprensión):

P: ¿Usted considera que el programa La asombrosa excursión de Zamba es El Relato del gobierno nacional destinado  para el público infantil? ¿Por qué?

R: En general, los medios de comunicación operados por el Estado Nacional (y los privados cooptados a partir de los subsidios por publicidad oficial y otras ventajas indebidas) funcionan como parte de El Relato del gobierno nacional.

Mi definición de El Relato es la siguiente: un megadiscurso de tipo propagandístico y creado para justificar las acciones del gobierno, disminuir a sus adversarios y relegar o suprimir a mensajes opuestos, el cual es incesantemente reproducido a través de  la infraestructura del Estado, personal o medios a su servicio y que está destinado a satisfacer las necesidades políticas de sus creadores o enunciadores para maximizar su poder y cuya adecuación con la realidad es considerada un detalle menor.

Esto es parte de una política más general del grupo en el poder que, entre muchas otras características, mezcla el Estado con el partido.

Así, el contenido de la mayoría de las realizaciones de los medios estatales y paraoficiales bajo el kirchnerismo dista de ser una muestra ecuánime de las distintas posiciones de la vida nacional. En verdad, busca transmitir versiones unilaterales, antipluralistas y al servicio de las necesidades políticas del gobierno.

En primer lugar, los productores, comunicadores, realizadores y periodistas que trabajan o participan en estos medios son casi siempre figuras con probada lealtad kirchnerista. El mensaje es que si uno no es kirchnerista es muy difícil trabajar o conseguir contratos en un medio público o paraoficial.

En segundo lugar, gran parte de los contenidos de estos medios están hechos para exaltar acríticamente la línea política del gobierno y excluir, ridiculizar o deformar los mensajes o personas que se opongan a dicha línea, sin contrapartidas o respuestas. En estas acciones u operaciones pueden a veces participar también, en forma ilegal y a partir de órdenes o suministro de materiales, servicios de inteligencia del gobierno nacional.

Esto es aplicable a toda la programación de Radio Nacional, Canal 7 —6-7-8, Visión 7— y hasta Encuentro. Pese a que esta última señal representó en un principio una innovación cultural de calidad, terminó cediendo a la tentación del proselitismo y de promoción de visiones específicas (algunas extremadamente sesgadas), todas presentadas sin contraparte.

Lo mismo es aplicable a medios paraoficiales auspiciados y subvencionados por el gobierno nacional y operados con expresos propósitos propagandísticos: Canal 9 —TVR, Duro de Domar–, CN23, Tiempo Argentino, C5N, Radio del Plata, etc. Una mención especial en el campo de la propaganda merece Fútbol para Todos, programa de la Jefatura de Gabinete que, como reconoció Hebe de Bonafini, “está para hacer política”.

En tercer lugar, implica usar medios o recursos que son públicos —y que deben estar al servicio de todos los argentinos— para imponer versiones oficialistas, lo que también supone el uso indebido del dinero de todos los contribuyentes.

En una democracia, los mensajes oficialistas deben ser transmitidos por medios privados o partidarios que operen sin privilegios. O bien por medios públicos sólo cuando sean parte de un arco iris de diferentes visiones.

El punto central es que no se pueden usar medios de todos (del Estado, “públicos”) para favorecer a una parcialidad.

Paka-Paka no escapa a todo este esquema y funciona con objetivos similares: el acercamiento a la audiencia infantil y sus realizaciones –que pueden ser bien producidas o adecuadas en muchos casos– está lamentablemente subordinado a las necesidades políticas del Frente para la Victoria.

¿Adoctrina y “baja línea” Zamba”? Si su respuesta es positiva por favor justifique.

Algunos segmentos de Paka-Paka sí bajan línea. El Asombroso mundo de Zamba tiene muchos capítulos que tocan temas no controvertidos y/o que no ofrecen objeciones. Pero algunos otros, como los expuestos en mi artículo en el Blog, si presentan versiones objetables.

– El capítulo de la vuelta de Obligado es una visión altamente discutible y que no ofrece todos los elementos, en especial la visión de entrerrianos y correntinos que buscaban comerciar libremente con países extranjeros para que Rosas no los ahogara con el poderío de la Aduana porteña.

– El capítulo de Sarmiento intenta mostrar lo “bueno” y lo “malo” del político-educador, pero esa preocupación no se hace extensiva a otros personajes, de antemano presentados como “buenos” o “malos”.

Algunas caracterizaciones de Sarmiento, como cuando canta “las ideas no se matan / más los federales sí”, por más que reflejen una realidad parecen especialmente un ensañamiento contra el sanjuanino, ya que también les pueden ser aplicables (en reverso) a Juan Manuel de Rosas o a Facundo Quiroga, dos casos de personajes presentados casi sin aludir a sus defectos. (Debe destacarse que el máximo prócer de los liberales argentinos, Juan Bautista Alberdi, le hizo una crítica similar a Sarmiento.) En todo caso, es muy difícil transmitir estas complejas realidades a los niños para que las puedan poner en contexto.

– El capítulo de las Malvinas es también muy parcial y es una reiteración de la propaganda argentina nacionalista clásica (aunque descalifica la guerra). Volver a incorporar a un país un territorio usurpado hace 180 años (casos similares a Gibraltar, Belice, California, Timor o Danzig) plantea un sinnúmero de problemas. Hoy día, la cuestión no se reduce a la maldad o terquedad de una potencia mundial frente a una Argentina a la que se presenta como invariablemente ultrajada a lo largo de la historia –idea que se busca instalar–, sino a factores cuya complejidad, nuevamente, no pueden sino estar fuera de la comprensión de chicos pequeños.

– El capítulo de los golpes de Estado y los temas de la desaparición de personas omite recordar que la máxima figura del peronismo surgió en una dictadura represiva asumida en 1943. Y que también en gobiernos democráticos hubo abusos, violencia política, grupos como la Triple A y accionar de grupos guerrilleros. Presenta además la lucha por la recuperación por la democracia de una manera parcial: no se les debe solamente a las Madres de Plaza de Mayo. Temas como la desaparición de personas o la violencia de la guerrilla están claramente más allá de la comprensión de chicos de escuela primaria y corresponde que su análisis a fondo tenga lugar en etapas posteriores de la evolución de una persona.

La línea de varios de estos capítulos que muestra a los británicos como los “villanos” de la historia y una continuidad histórica (invasiones inglesas, Rosas-Vuelta de Obligado-Malvinas) es también una construcción ideológica susceptible de distintos reparos.

Estas aproximaciones son parte de una línea de interpretación del gobierno nacional expuesta en sus exhibiciones, festivales, muestras, museos y medios. Es también frecuentemente comunicada por la presidenta a través de sus propios dichos.

Puede caracterizarse como una interpretación “revisionista” característica de los años 60/70. Es una visión que la historiografía moderna hace rato dejó de lado y que, en todo caso, está sujeta a una fuerte discusión.

Adicionalmente, en este relato, el kirchnerismo se presenta como una fuerza política que se atribuye una suerte de refundación del país desde 2003, visión que es altamente discutible.

Otro punto relevante de esta visión es que el país no logra llegar a su potencial porque fuerzas oscuras y perversas (la “antipatria”) le juegan en contra a la Patria desde el fondo de la historia. Y que también hay hechos o verdades que esas mismas fuerzas, por largos años, “esconden” o “deforman”, así como sofismas que buscan “hacer creer” o que “nos tratan de vender” y que no son como se las presenta. Esto soslaya la responsabilidad de muchos dirigentes y aún del mismo pueblo argentino en el surgimiento o agravamiento de males que se padecen.

Los discursos que se pretenden, en algunas ocasiones, “bajar” a los chicos por intermedio de Paka-Paka o Zamba son parte de estas versiones. Se trata, al menos de la intención; no estoy hablando de que necesariamente logren efectividad en el plano de la recepción (determinar esto último requeriría una muy compleja investigación).Lo condenable es el propósito, más allá de sus resultados.

El Estado no puede imponer una línea única en aspectos filosóficos, religiosos, ideológicos, políticos, etc., más allá de preceptos “civicos” e institucionales de convivencia relacionados con los valores democráticos y republicanos que figuran en la Constitución.

Lo deseable es limitarse a presentar los distintos puntos de vista en forma ecuánime o bien impulsar una versión ecléctica. Conductas en contrario significan usar el peso del poder y los recursos públicos para imponer los puntos de vista de una parcialidad.

En el caso de una realización comunicacional destinada a chicos de escuela primaria y cuya capacidad crítica está en formación, es imposible ofrecerles material para que ellos decidan por sí mismos. En un dibujo como el de Zamba pueden ser inducidospara distinguir entre “buenos” y “malos” (lo cual será bajar línea). Pero nunca lograrán acabadamente entender el contexto del problema, sus complejidades, sus antecedentes, etc., como bien han dicho investigadores de la talla de Roberto Gargarella o Marcos Novaro.

Por eso, lo que corresponde con niños en edad escolar primaria —en mi opinión— es presentar una versión ecléctica e informativa para que tengan una buena base de conocimientos. En el momento en que sean más grandes y cuenten con esa capacidad crítica formada, sí podrán decidir por sí mismos.

¿Cuál cree usted que es la responsabilidad de la institución educativa frente al producto Zamba que se entrega de manera gratuita a las escuelas públicas?

La responsabilidad educativa sería la de debatir estos capítulos entre alumnos y docentes (aunque éstos últimos no siempre están  bien preparados para estimular o dirigir discusiones responsables). Pero la atractiva versión de un dibujo animado preelaborado no puede competir adecuadamente con otras versiones que no tengan esa apoyatura comunicacional.

Volvemos otra vez al tema de hasta qué punto educandos muy pequeños puedan sacar conclusiones realmente propias —no inducidas— de cuestiones que admitan diferentes versiones.

Reitero que para mí lo mejor es que los programas de enseñanza para chicos que estén en la edad del target de Paka-Paka y Zamba, es decir, niños de primaria, se limiten aversiones informativas y eclécticas de episodios de la historia y que les proporcionen una buena base de conocimiento.

Una vez más grandes y con mayor capacidad crítica (nivel secundario, universidad), ya estarán en condiciones de pensar por sí mismos y debatir las distintas versiones,tanto con planteos y estímulos del sistema educativo formal como de otros ámbitos.

Usted en una nota manifestó que: “El problema con Paka-Paka es la circunstancia de estar manejado por el kirchnerismo”.  ¿Con otro gobierno, usted cree que ocurrirá lo mismo?

El kirchnerismo tiene afanes muy visibles de reescribir y tergiversar:

  1. i)la propia historia personal de sus líderes(Néstor y Cristina incautando casas con una medida instituida por la propia dictadura –la Circular 1050–; el apoyo de ambos al menemismo, al ministro Cavallo y a la privatización de YPF. O la persistente negativa de ellos a recibir a las Madres de Plaza de Mayo en Santa Cruz);
  2. ii)la historia reciente y la actualidad(falsificar estadísticas del INDEC, retacear el libre acceso a la información pública, “escrachar” por cadena o por los medios del Estado a quienes no están de acuerdo con ellos, negar la inseguridad o la inflación, cambiar de postura con respecto al papa Francisco, vincular al fiscal Nisman con fondos buitre y otras operaciones discursivas que pueden cambiar según les convenga), y

iii) la historia general argentina (el país empieza con ellos y se recurre a una historia “revisionista” sesentista o setentista que glorifica el papel de la guerrilla, que omite las aristas autoritarias o violentas del peronismo —desde los libros de lectura de los 50 hasta la Triple A—, que desconoce lo hecho en los 80 para juzgar a los militares que violaron los derechos humanos y que proclama una “revolución imaginaria” que cambió 200 años de estructura del país cuando en realidad no se redujo ni la pobreza ni la desigualdad ni se modificó la matriz económica general, en la cual se incrusta un “capitalismo de amigos” con emporios privilegiados de medios, del juego o de fabulosas ganancias bancarias).

Debido a la forma en que está organizada y llevada adelante la comunicación del kirchnerismo (ver primera respuesta) es lógico que algunos contenidos de Paka-Paka reflejen estas cosas. Se trata del omnipresente y persistente objetivo del gobierno nacional de usar el Estado para el provecho particular de una fracción política. De ahí la expresión acerca de que el problema de Paka-Paka es “la circunstancia de que esté manejado por el kirchnerismo”.

Cualquier otro gobierno que haga lo mismo y que, entre otras cosas, lo traslade a Paka-Paka o a Zamba será merecedor de las mismas críticas. Esto es independiente acerca de qué versión de la historia o del mundo se presente.

Las anteriores generaciones crecieron con realizaciones extranjeras como Mickey, Pantera Rosa, etc., propia de una época que apostaba a la cultura del consumo. ¿Usted cree que Paka-Paka refleja la cultura argentina lejos del consumo, teniendo en cuenta, por ejemplo, que Zamba  no se comercializa?

El ratón Mickey o la Pantera Rosa, guste o no, son personajes tan universales como Shylock, Gulliver o Caperucita Roja. Todos estos últimos se han difundido mucho antes de los medios de comunicación de masas “capitalistas”. Pero los chicos argentinos crecieron también con Patoruzito, Mafalda, Anteojito Hijitus, los que forman parte de muchas infancias felices. Y también con revistas como Billiken o la misma Anteojito.

Es absurdo pensar que estas realizaciones responden per se a una cultura del consumo(por supuesto, cualquier cosa puede a posteriori convertirse en objeto de consumo masivo, pero esto no es culpa de sus creadores ni representa efectos excluyentes, mecánicos o invariablemente previsibles).

Por otra parte hay que definir qué representa “cultura del consumo”. Una sociedad que no “consume” perece por inanición. La pobreza en el mundo no es un problema de consumo sino de la falta de él. Si la frase “cultura del consumo” significa sus abusos o excesos en un contexto de cierta abundancia es otro problema y plantea problemas “filosóficos” que correspondería debatir en otro plano.

Curiosamente, es el gobierno nacional —el mismo creador de Paka-Paka y Zamba— el que ha hecho un mantra de la palabra “consumo“. Los funcionarios kirchneristas se desviven por impulsar planes para “consumir”. Sostienen que la fortaleza de una economía depende de un “consumo” creciente, acusan a la oposición de querer aplicar “ajustes” para “enfriar el consumo” y desarrollan planes (12 cuotas, Heladeras para Todos, Autos para Todos, etc.) para que la gente siga “consumiendo” a toda costa.

Todo esto, en detrimento de una economía ordenada y sustentable a futuro, ya que las políticas económicas que se llevan adelante en los últimos tiempos han provocado en realidad falta de crecimiento, recesión e inflación (con los respectivos indicadores de medición de estas variables distorsionados o escamoteados por El Relato).

El enunciado de la pregunta según el cual los chicos “crecieron en una época que se apostaba a la cultura del consumo” es equívoco. ¿Qué significa esto? ¿Quién apostaba a una cultura del consumo? ¿Eso era válido antes y no es válido ahora?

El hecho de que Zamba no se comercialice es un factor a mi juicio menor. No representa nada. No se comercializa económicamente, pero, por todo lo antedicho, es evidente algunas de sus expresiones o usos buscan una “rentabilidad política”.

Que el FPV organice un festival para niños donde se pida el voto por Filmus, Tomada o Cabandié y se use como bandera convocatoria a Paka-Paka exime de cualquier otro comentario (02.07.2011).

 

Es decir, parece que hay quienes tienen problemas en que los personajes infantiles sean convertidos en un supuesto “objeto de consumo”. Pero, a renglón seguido, esos mismos críticos no objetan que esos personajes infantiles sean utilizados para “bajar línea” y tratar a niños de edad primaria como campo fértil para instalar una doctrina política específica. Este es el adoctrinamiento “light” al que se refiere el artículo del blog.

 ¿Usted cree que Paka-Paka tergiversa lo que debería contener o el objetivo de  un programa infantil? ¿ Por qué?

Muchas cosas de Zamba y Paka-Paka están bien producidas y recurren a buenas técnicas pedagógicas. No hacen más que reafirmar una larga tradición argentina en realizaciones de caricaturas o historietas infantiles que tienen casi un siglo y por cierto no comenzaron con el kirchnerismo ni bajo los auspicios de un gobierno determinado.

Lamentablemente, otros aspectos  de Zamba y Paka-Paka también representan una tradición argentina menos encomiable: el uso del poder del Estado para imponer hegemónicamente una visión.

Es una larga saga que incluye los libros de lectura de Evita me ama, el decreto 4161/56 que prohibía pronunciar la palabra “Perón”, la supresión de la enseñanza plural durante la noche de los bastones largos, el terrorismo de Estado de López Rega o los militares, la censura de cine de Miguel Paulino Tato, el Campeonato Mundial de Fútbol de 1978, la desaparición de personas, la operación sectaria de emisoras de radio y TV estatales (que incluye también al gobierno de Alfonsín), los “delincuentes periodísticos” de los que hablaba Menem o el intento de construcción de un multimedio paraoficial CEI-Moneta en los años 90.

Y finalmente, con el kirchnerismo, la deslegitimación del periodismo, los juicios populares contra hombres de prensa o su incentivación a escupir sus fotos, los “escraches”, la construcción de un enorme aparato de comunicación propagandística K, el corte de publicidad oficial a los periodistas o medios críticos, o el intento de eliminación de Clarín.

Como parte de la acción educativa del Estado es muy útil que entidades públicas elaboren y pongan a disposición realizaciones comunicacionales didácticas —como algunos materiales de Paka-Paka o Zamba—, de modo que los chicos aprendan la historia o cualquier otra materia en forma amena y divertida.

Pero deben ofrecerse en una versión no partidaria ni sesgada con visiones específicas. Es decir, en una versión ecléctica y no controvertida.

Nuevamente: cuando los chicos tengan una buena base general y después que salgan de su infancia y de la escuela primaria tendrán el tiempo y la capacidad suficiente para buscar sus propias fuentes, cuestionar y llegar —fundamentadamente— a sus propias versiones.

Roberto H. Iglesias, Buenos Aires (Argentina)

CANAL, MENSAJE Y SOCIEDAD/CMS, 5 junio, 2015

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