Los atentados en Argentina y el acuerdo con Irán

El 17 de marzo de 1992, un vehículo con explosivos estallaba en la puerta de la embajada de Israel en Buenos Aires, destruyéndola y ocasionando la muerte de 29 personas y 242 heridas. Dos años después, una camioneta cargada de explosivos se estrelló contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), causando la muerte de 85 personas (entre ellas 6 trabajadores bolivianos) y 300 heridos.

En 2008, la jueza argentina Segal Huvelle atribuyó el atentado contra la embajada de Israel a la organización Hezbollah con el apoyo de Irán, y, en marzo de 2010, el embajador israelí en Argentina, Daniel Gazit, declaró a la prensa que su país había eliminado a los culpables, sin identificar a los mismos. En octubre de 2006, después de muchos años de investigación, los fiscales argentinos Marcelo Martínez y Alberto Nisman (muerto recientemente en extrañas circunstancias) acusaron formalmente al Gobierno iraní de planificar el atentado contra la AMIA y a Hezbollah de ejecutarlo. En 2007 Interpol ratificó las conclusiones de los fiscales argentinos, pero Irán nunca aceptó haber participado en los atentados y negó que sus funcionarios se hayan involucrado en actos terroristas.

Luego cundió la alarma, porque el Gobierno iraní habría estado empeñado en la producción de armamento nuclear. Entonces fueron creciendo las tensiones entre Irán y varios países, especialmente Estados Unidos, que antes ya había impuesto duras sanciones al régimen de los ayatolas. Finalmente, se acaba de llegar a un trabajoso acuerdo –calificado como histórico y apoyado por muchos países y personalidades– en el que Irán se compromete a no fabricar armas atómicas y los demás países a eliminar paulatinamente las sanciones contra el Gobierno de los ayatolas.

Las reacciones han sido diversas, desde el entusiasmo por lo que parece ser el fin de las tensiones en Oriente Medio, hasta el rechazo de Arabia Saudita. El Gobierno de Israel fue más contundente: denunció que este acuerdo permitirá a Irán seguir –ya sin presiones y contando con los fondos que Estados Unidos desbloqueará– en el empeño de eliminar al Estado judío.

Por los aún impunes atentados en Argentina, la constante prédica antisemita, la continuación de las amenazas contra Israel y la desconfianza que aún persiste, no parecen exagerados los temores de que los ayatolas iraníes continúen creando peligrosas tensiones en Oriente Medio y no abandonen el designio de acabar con el Estado judío.

Marcelo Ostria Trigo
El Deber, (Bolivia). Julio 22, 2015

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