La nueva imagen internacional de Marruecos: RedOne

La nueva imagen internacional de Marruecos: RedOne
RedOne en el videoclip del reciente hit mundial Boom Boom (26 de octubre de 2017)

* Por Mehdi Mesmoudi

mesmoudipadinha@gmail.com

Marruecos se está posicionando como una referencia sociocultural, política, energética y económica[2] en la región mediterránea en lo que va de este siglo. Esta condición privilegiada no es reciente, viene de muy lejos. Lo podemos detectar, casi a vuelo de pájaro, en lo que Edward Said llamó con mucho acierto “el orientalismo”, pero en su etapa manifiesta –es decir, desde las campañas napoleónicas hasta los años 60 del siglo pasado–, esta fascinante e incomprendida tradición milenaria que siempre ha experimentado Occidente hacia el mundo oriental[3] mediante las infinitas representaciones discursivas desde la arqueología, la antropología, la historia de las civilizaciones, la historia del arte, la literatura de viajes hasta el cine. A pesar de que Marruecos pertenece a esa cartografía orientalista del mundo –cabe recordar que su etimología al-maghrib significa literalmente “el lugar donde se oculta el sol”–, goza de un lugar geográfico limítrofe entre oriente y occidente; y por ende, su condición geopolítica es sumamente privilegiada, peculiar, en relación con la orilla europea, el continente africano y el Atlántico latinoamericano[4]. Esta excelencia geoestratégica –en un país que garantiza la coexistencia religiosa, la tolerancia así como el combate del fundamentalismo religioso y del terrorismo especialmente a raíz de los atentados de Casablanca (2003)[5]– se ha visto manifiesta en una multitud de producciones literarias, pictóricas[6] y cinematográficas que han representado hasta el desvarío, durante el siglo XX, el país africano[7].

            Todo el mundo que nos rodea está a nuestra imagen y semejanza, traza un rostro de nuestros miedos y anhelos, nuestras fobias y fantasías. El mundo no está allí, pasivamente, arrojado a la intemperie, en una tierra de nadie. El que lo observa participa como cómplice en su creación, modulación y transformación constantes. Por esa razón, Said llegó a afirmar que el oriente, efectivamente, no era “una realidad inerte”[8], sino un espacio infinito donde se desplegaba un sinnúmero de relatos y fábulas en torno al oriente desde los griegos hasta nuestros días[9]. Marruecos –como esta mise en scène del texto, la imagen, la melodía, el aroma – es la literatura que lo ha representado, la industria cinematográfica que lo ha escenificado, el pincel que lo ha retratado, las tarjetas postales que abundan en los bazares y los tianguis, el horizonte que apenas se puede divisar desde los enjutos y esquivos miradores de Asilah, Tánger y Essauira. Desde Marruecos (1930) de Josef von Sternberg y sobre todo Casablanca (1942) –¡Quién no se acuerda de Humphrey Bogart y el policía!– y Lawrence de Arabia (1962), pasando por La última tentación de Cristo (1988), El cielo protector (1990) –basada en la novela con el mismo título de Paul Bowles, descrito por Mohamed Chukri como “el recluso de Tánger” que lleva por título su novela traducida al español por Cabaret Voltaire en 2012–, La momia (1999), Gladiador (2000), El reino de los cielos (2005), Bourne, el ultimátum (2007), El médico (2013) –basada en la novela de Noah Gordon– entre otras más que acechan nuestra imaginación, estimulan nuestro exotismo exacerbado, desafían la nítida mirada que arrojamos a las cosas.

            A diferencia de la audiencia cinematográfica, existe también un público lector curtido en las narraciones de viajes[10]. Desde Pedro Antonio de Alarcón en Diario de un testigo de la guerra de África (1859), Benito Pérez Galdós en Aita Tettuen (1904-1905) –perteneciente a la cuarta serie (1902-1907) de los clásicos Episodios Nacionales (1873-1912)–, Ramón J. Sender en Imán (1930) donde relata el Desastre de Annual (1921) durante el Protectorado español en Marruecos, y Roberto Arlt en Aguafuertes españolas (1936) –recordemos era corresponsal, al igual que Rubén Darío, y cronista a raíz de su viaje a España y Marruecos entre 1935 y 1936– sin olvidar El criador de gorilas (1941)[11]. Pero ninguno de estos textos –ni otros que andan desperdigados por ahí ni los más recientes- habían influido (habrán de influir) en la conciencia de los forasteros como Las voces de Marrakech (1968) de Elías Canetti que hace alusión a aquella memorable cita que siempre recordaba Borges de Rudyard Kipling: “Si has escuchado el llamado del oriente, ya no oirás otra cosa”[12]. Este libro testimonial del escritor de origen búlgaro sefardí, y cuya lengua de escritura era el alemán, se cruzó en el destino de Juan Goytisolo y cambió radicalmente su visión del mundo y su cosmovisión escritural y novelesca. Goytisolo fue artífice de que declararan la Plaza Jamaa al Fna “Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad”[13] y, de esta forma, se pudo salvar la memoria de un espacio mágico –el ágora de la literatura oral que procede de distintas tradiciones culturales– donde se sigue recordando su figura, su defensa por los vestigios patrimoniales de los pueblos, y artífice también de la traducción de Orientalismo a la lengua española; y por ende, la recepción textual de Said en la geografía de nuestra lengua[14].

            Nadir al-Khayat, más conocido por su nombre artístico como RedOne –y con su reciente productora RedOne Records abarca casi todos los continentes–, nos recuerda una gran figura que tuvo el norte de Marruecos durante el siglo XIV, Ibn Battuta (1304-1377), que recorrió el mundo que apenas era conocido en aquel momento, recopilando todas las observaciones y anotaciones que había realizado de todos y cada uno de los lugares que había visitado, desde la actual Andalucía hasta el Ganges, desde la actual Rusia y sus antiguas provincias soviéticas hasta el Madagascar. Originario de Tetuán, y después de un breve periplo por Suecia, conocería el éxito, que todos podemos apreciar, en los Estados Unidos, alcanzando –como así era la utopía de los navegantes y viajeros entre finales del siglo XV y principios del XVI en relación con el Nuevo Mundo, “las Indias occidentales” como las llamó Vespucio– el ansiado American dream.

            Lo que RedOne tiene de particular es que todo lo que realiza es sinónimo de éxito y es acogido ampliamente por la audiencia y la industria musical. Ganador de dos Premios Grammy y digno condecorado con el Wisam Real en 2011, la insignia más respetable que recibe una figura pública por parte del Monarca de Marruecos como un reconocimiento institucional a su labor y su trayectoria. Entre 2008 y 2017, por poner un período histórico preciso, ha producido y ha colaborado en una veintena de canciones. Solo por ejemplificar unas cuantas, la canción más visitada y escuchada es On The Floor (2011) de Jennifer Lopez y Pitbull con casi 1150 millones de reproducciones, Bad Romance (2009) de Lady Gaga con más de 870 millones de reproducciones, Rain Over Me (2011) de Pitbull y Marc Anthony con más de 800 millones de reproducciones, Vivir mi vida (2013) de Marc Anthony con más de 580 millones de reproducciones y que es la versión en español de C’est la vie (2012) de Cheb Khaled con casi 95 millones de reproducciones. Para el mundo francófono –un mercado más reducido que el anglosajón–, el éxito de RedOne fue Magic In The Air (2014) del grupo marfileño Magic System junto con el marroquí Ahmed Chawki con casi 155 millones de reproducciones.

            En el ámbito del fútbol –RedOne es un ferviente seguidor del Real Madrid y del equipo de su ciudad natal, el Moghreb de Tetuán del cual le hizo también su Canción Oficial– ha sido artífice del Himno del Mundialito organizado en Marruecos (2014) con el título de Come Alive con Ahmed Chawki por las calles de Marrakech y el nuevo Estadio donde se jugó la final, Time Of Our Lives también de Chawki que se convirtió en la Canción Oficial del Mundial de Brasil de 2014, produjo el Himno de la Décima Champions del equipo de sus amores Hala Madrid… y nada más –Plácido Domingo hizo una versión excelsa como tenor en 2016–, en el mismo 2014 también realizó con Kika la Canción Oficial de la Seleçao de Portugal titulada Força Portugal. Debido a la amistad que tiene con el capitán del Madrid, Sergio Ramos, hizo el Himno de la Selección Española La Roja baila (2016) con la Niña Pastori y el propio Ramos como intérpretes. RedOne no es un simple profesional que se gana la vida en la industria de la música, como en el fútbol se deja la piel y la sangre en cada producción musical que lleva a cabo. Con el Himno de la Décima –que se convirtió en el Himno del club blanco– RedOne ha reescrito un episodio crucial en la historia del Real Madrid, poniendo face to face el pasado con el presente impregnando el imaginario colectivo merengue con ese tono épico, majestuoso, real.

            El último gran éxito de este año 2017 es Boom Boom donde RedOne colabora con Daddy Yankee, French Montana –rapero estadunidense cuyo nombre original es Karim Kharbouch de origen marroquí– y Dinah Jane (del grupo Fifth Harmony) además de la estilista marroquí Abla Essofi y la youtuber estadunidense Amanda Cerny. Ambas vedettes salen en el videclip como turistas que, mediante un reloj holográfico, viajan por el tiempo y el espacio, fascinadas por Marruecos, ingresan –como si se tratara de unos de los cuentos de Las Mil y una noches– en su paisajística, su arquitectura, sus olores, sus sonidos. El videoclip que ya lleva más de 46 millones de reproducciones en una semana desde su aparición el 26 de octubre –llevaba 33 millones en menos de 48 horas, superando así a Despacito y se espera que en la segunda semana supere los 75 millones de visitas– está provocando un aluvión de impresiones de youtubers que suben sus videos comentando la canción, instructores de zumba que realizan sus ejercicios al son de Boom Boom, jóvenes intérpretes realizando covers de la canción, periodistas de la televisión egipcia y tunecina señalando la fascinación que produce este nuevo éxito de RedOne y la visión que tuvo para producir, hasta el momento, un hit musical sin precedentes, y a la vez promocionar un destino turístico desconocido hasta este momento en el continente americano.

            Desde la academia cualquier estudio que se realiza en torno a las sociedades contemporáneas, los gustos que llegan a construir desde las fuentes textuales, cinematográficas y discográficas, y las nuevas tendencias que vinculan el ámbito de la moda, el espectáculo y la farándula –al menos desde las visiones de Baudrillard y Lipovetsky– distan de ser vistos y concebidos como algo serio, o abordado desde una postura científica, rigurosa y crítica. No obstante, el andamiaje transdiscursivo desde donde se articula el hit de RedOne –es casi la misma operación que realizamos los historiadores de la literatura a la hora de enfrentarnos a los best-seller y los clásicos literarios consagrados históricamente– tiene varias aristas. Sólo partiré de tres niveles de lectura que nos puede guiar para apreciar un producto que va más allá de un simple éxito musical: a) Desde una visión del turismo –no solo el de sol y playa, sino el de aventuras, el cultural, el gastronómico, etc.– se despliegan unas tarjetas postales en movimiento renovadas y acordes al siglo XXI aunque con reminiscencias del orientalismo decimonónico, haciendo énfasis en algunos lugares no tan conocidos como Chauen, Tetuán y Merzouga aunque sin olvidar la marca señera de Marrakech en el propio videoclip; b) desde una visión cultural se está promocionando a un país próspero, fortalecido, consciente de que predica la tolerancia religiosa y el respeto a la diversidad cultural, subrayando así uno de los puntos nodales de la Reforma Constitucional de 2011; c) y desde una visión política, se advierte a un país que está superando los mayores retos de su estado de salud ideológica y política en una región convulsa y dividida, asumiendo que la sociedad marroquí del nuevo milenio puede conjugar inteligentemente los valores de su tradición islámica con los frutos de la civilización occidental, recordando que Marruecos es la línea divisoria entre los dos mundos, la puerta de entrada a África y al mundo árabe e islámico, y como puente hacia Europa.

            RedOne es muy consciente de que no ha producido un simple hit musical que va a circular por el mundo, sino que ha realizado una labor todavía mayor. Tanto Borges como Foucault coinciden en que los auténticos autores son los que son capaces de producir algo más que una obra, la capacidad visionaria e inventiva de ser “precursores”; es decir, provocar un cisma en torno a esa obra que sea capaz de sacar a la luz más contenido discursivo, más referencias a la fuente primaria, un necesario retorno al autor-insignia; en pocas palabras, un hashtag en vía de convertirse en un trending topic. Si queremos trasladarnos del ámbito de la literatura, la música, el arte hacia la diplomacia, podríamos señalar que RedOne ha fungido, con todas las de la ley, como embajador cultural que nos ha compartido desde un contenido musical jovial, atractivo, serio, y sobre todo vanguardista, ese imaginario peculiar y exótico de l’Occident qui rêvait.

            Los que trabajamos desde fuera de la patria, somos conscientes de lo que simbolizamos, a lo que aspiramos, por lo que luchamos, hacia donde nos dirigimos. Marruecos debe transitar por los caminos del desarrollo próspero y amigable con el medio ambiente, una sociedad tolerante, multicultural, cada vez con menos desigualdades y dispuesta a conquistar esa indomable lucha cotidiana por la igualdad de género y la generación de oportunidades igualitarias de trabajo digno, un presente que no renuncie al pasado y a sus mentores; pero, tampoco deje de apostar por el porvenir. A pesar de los enormes desafíos que enfrentamos como sociedad contemporánea, Marruecos va por el buen camino. Marruecos merece a un promotor cultural, como RedOne, que con entusiasmo, enjundia y amor propio lo representa acorde a la encrucijada del nuevo milenio.

NOTAS

* Profesor-investigador en el Departamento Académico de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California Sur http://www.uabcs.mx/inicio (México) y Doctorando en el Posgrado de Ciencias Sociales, con orientación en Globalización en la misma universidad. Líneas de investigación: tradiciones y culturas hispánicas, relaciones hispano-magrebíes, orientalismos en lengua española. Autor de varios artículos como “Brevísima revisión de la Nahda (1830-1975)” (2015: 11-29): http://estudiosafricanos.cea.unc.edu.ar/files/02-Mehdi-Mesmoudi-N%C2%B012.pdf; “La doble vida de Jesús, Enrique y Leslie” (2016: 173-204) en La crueldad cautivadora. Narrativa de Enrique Serna:

https://enriqueserna.com.mx/La_crueldad_cautivadora.pdf y “Octavio Paz: el credo, la blasfemia, el verdugo” (2016): http://www.analectica.org/articulos/mesmoudi-paz/; “Edward Said y Sigmund Freud: del exilio a la escritura prometida” (2018) (en prensa); “Élmer Mendoza en Nombre de Perro: del narcoarchivo de su tiempo al noirismo hispánico” (2018) (en prensa).

[2] La Mudawana o el Nuevo Código de la Familia (2003-2004): http://www.fmyv.es/ci/es/Familia/7.pdf , el Puerto Tanger-Med (2004): http://www.tmsa.ma/; la Reforma Constitucional de 2011 como respuesta a la Primavera Árabe: https://elpais.com/internacional/2011/06/17/actualidad/1308261607_850215.html con el objetivo de ser un destino estable política y económicamente en la región http://cplatam.com/mohammed-vi-el-rey-estabilizador/; la planta de energía termosolar más grande del mundo (2009-2017) en tres etapas: http://diarioecologia.com/la-planta-de-energia-termosolar-mas-grande-del-mundo-ya-esta-operativa-y-es-alucinante/ y https://www.youtube.com/watch?v=NnRpaytDwBs y cuya primera etapa entró en operación desde 2016; la política exterior en el continente africano desde el ascenso al trono de Mohamed VI y su revitalización en los últimos años: http://www.politicaexterior.com/articulos/afkar-ideas/la-politica-africana-de-marruecos/ y http://www.sahara.gov.ma/es/banniere-home/sm-rey-marruecos-situa-africa-centro-politica-exterior/ sin olvidar que la revista mensual L’Observateur du Maroc et d’Afrique –cuyo Director de la publicación y de la redacción estuvo a cargo de Ahmed Charai– destinó en su número 288 (del 26 de diciembre de 2014 al 8 de enero de 2015) la portada con el título “2014 L’année africaine” y dedicó un dossier completo a esta cuestión (16-55) con seis artículos de los cuales destaco el primero “Un juste retour aux racines” de Mouna Izddine (16-19) y el último “2014, l’année de l’Afrique Culturelle” de Kawtar Firdaous (55); el plan de regionalización: http://www.embajada-marruecos.es/la-regionalizacion/; el auge del sector aeronáutico: http://es.euronews.com/2017/10/26/marruecos-a-la-vanguardia-del-sector-aeronautico, entre otros logros sin perder de vista los enormes desafíos como el Sáhara y las recientes movilizaciones sociales en Alhucemas: http://cplatam.com/de-la-protesta-pacifica-a-la-revuelta/

[3] Jorge Luis Borges, Siete Noches (3ª. reimp., con epílogo de Roy Bartholomew), México: FCE, 2009, pp. 55-74.

[4] Marruecos es el socio privilegiado de la Unión Europea, por ejemplo, en la política contra el terrorismo y el freno a la migración clandestina. En cuanto a América Latina, España y Marruecos no solo son vasos comunicantes sino una pareja de danza constante. En relación con África, Marruecos es la puerta de entrada al continente; y por ende, la región africana concibe al reino alauita como un socio de inversión serio y confiable; y por ende, es el intermediario africano con la Unión Europea y otros organismos del orden global.

[5] https://elpais.com/diario/2003/05/18/internacional/1053208801_850215.html

[6] Marià Fortuny i Marsal en El vendedor de los tapices (1870), Josep Tapiró i Baró en La fiesta de los issawa (1885) y Belleza tangerina (1891) son los pintores más importantes que han retratado Marruecos desde España, sin olvidar a Francisco Sans Cabot en El general Prim en la Guerra de África (1864) ni a Mariano Bertuchi Nieto afincado en Tetuán. Eugène Delacroix, Mariage juif au Maroc (1839) es considerado de la vieja escuela orientalista; Matisse, Les marocains en prières (1916), incluso estuvo en Tánger en búsqueda, quizá, de aquella luz –Rubén Darío hablaba de las “ciudades solares” en sus viajes– que Paul Gauguin encontró en Tahití.

[7] El africanismo es una rama del orientalismo que surge en el último tercio del siglo XIX y se interesa por el norte de África, heredando ciertos componentes estéticos, teóricos y metodológicos; y sobre todo, aquella instancia costumbrista y arquitectónica norafricana con tendencia arábigo-andalusí.

[8] Edward Said, Orientalismo (trad. María Luisa Fuentes, tercera edición en español, primera edición en México, presentación de Juan Goytisolo), México: Random House Mondadori, 2009, p. 24.

[9] Ibíd., pp. 118-129; pp. 138- 148; y explícitamente donde Said define el orientalismo moderno, académico en la Europa secularizada, pp. 161-173.

[10] Hay que señalar la importancia que tuvieron los viajes de Herodoto, Ibn Battuta y Marco Polo, la producción caballeresca; las bitácoras y epístolas de los cronistas europeos de las distintas órdenes religiosas hasta el auge decimonónico de la literatura de viajes, aventuras y de ciencia ficción.

[11] Solo es un modesto listado de la literatura –de índole aventurera y de viaje– que ha representado a Marruecos en los últimos dos siglos.

[12] Jorge Luis Borges, óp. Cit., p. 62.

[13] Juan Goytisolo, Contra las sagradas formas, Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2007, pp. 135-141.

[14] Fernando Peregrín Gutiérrez, “Treinta años de Orientalismo. Crónica breve de un fraude intelectual y académico”, Cuadernos de pensamiento político, abril-junio, 2007, pp. 145-146.

Disponible en:  http://www.fundacionfaes.org/file_upload/publication/pdf/20130423182954treinta-anos-de-orientalismo.pdf

Artículo para CPLATAM -Análisis Político en América Latina-

Noviembre, 2017

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