Geopolítica y Grecia

La crisis griega plantea serios problemas para la economía y para la estabilidad política de la Unión Europea.

Sin embargo, el panorama es más complejo.

Grecia se encuentra en una zona de crisis en el Mediterráneo Oriental.

Los Balcanes en el norte, África del Norte al sur, además de Turquía y el Medio Oriente constituyen un entorno de inestabilidad que se ajusta a su crisis interna.

La conflictividad regional se expresa en islamistas reclutando en los Balcanes, Rusia tratando de ganar posiciones en Serbia, la radicalización religiosa en Turquía, la persistencia del conflicto entre Atenas y Ankara en torno a Chipre y el creciente flujo de migrantes sirios.

Grecia es una de las fronteras de Europa, la Sexta Flota de los EE. UU. tiene su base en Creta, desde donde el Pentágono puede llevar a cabo operaciones en Siria, Jordania, Líbano e Israel. En el 2011 con ocasión del conflicto en Libia, los F16 estadounidenses despegaban de la base de Souda. Grecia es un componente importante del dispositivo de la OTAN en esa región .

La salida de Grecia de la zona euro y los conflictos internos que esto provocaría significarían una desestabilización regional y amenazarían no solo la economía europea, sino también su seguridad en momentos en que las tensiones con Rusia aumentan por Ucrania y el Estado Islámico avanza en el Medio Oriente y África.

China (Cosco), que administra una de las principales terminales de contenedores en el puerto del Pireo, podría mostrar interés en una zona, que Pekín concibe como uno de los puntos finales de su Ruta de la Seda; sin embargo, el involucramiento en una zona de conflicto agudo alejaría a los chinos de una presencia más activa.

La crisis griega no se limita a lo económico, las repercusiones de un posible alejamiento griego de Europa se inscriben en un marco geoeconómico y geoestratégico más amplio. Las soluciones al problema tendrán que contemplar también estas dimensiones.

CONSTANTINO URCUYO

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