En todas partes se cuecen habas

Álvaro Abunchaín, renombrado dramaturgo uruguayo (dirigió las piezas teatrales “Una extraña Pareja” y  “Escenas de la vida conyugal”, de notable éxito), hace unos días escribió en El País de Montevideo un comentario –que puede muy bien aplicarse fuera de su país– reprochando la actitud opositora de solo quejarse por las tendencias hegemónicas que manifiesta el Frente Amplio, que gobierna su país y la Alcaldía (Intendencia) de la capital, a pesar del pobre rendimiento en su gestión –“baja performance” según el autor–, que añade: “algunos lo lamentan como una especie de hado funesto, otros despotrican contra el montevideano medio y su aparente esquizofrenia”.

Extrapolando las observaciones de Abunchaín a gobiernos nacionales, resalta una amarga realidad: también se suele consagrar, repetidamente, en las urnas la hegemonía de regímenes con “baja performance”, además de que es notorio que el empeño más ostensible es perpetuarse en el poder.

Entre las realidades citadinas descritas y las nacionales, hay muchas coincidencias: “…la activa y costosa publicidad que se emite por los medios masivos, firmada y financiada por la Intendencia de Montevideo, en que se hace un autoelogio de la gestión actual…”. Otra: “Empieza a hacerse habitual… que se investigue a personas o empresas que por distintas razones contravienen los intereses electorales del Gobierno. En octubre cayeron sobre las encuestadoras de opinión, ahora sobre un candidato opositor que crece en las encuestas”. Este es el ‘hado funesto’ que se ha impuesto en la Venezuela de los chavistas y en otros países de la ALBA, y que ha permanecido por mucho tiempo con las conocidas consecuencias.

¿Esto nos sucede también a los bolivianos? Parece que sí: la “performance” del actual gobierno plurinacional no es tan buena como se la pinta. Acabada la época, ya desperdiciada, de los altos precios de los productos que se exporta, el régimen no atina a preparar al país para enfrentar –carece de capacidad para ello– los vientos desfavorables que amenazan la economía de nuestro país. ¿Esto nos sucede también a los bolivianos? Parece que sí: la ‘performance’ del actual Gobierno plurinacional no es tan buena como se la pinta. Acabada la época, ya desperdiciada, de los altos precios de los productos que se exportan, el régimen no atina a preparar al país para enfrentar –carece de capacidad para ello– los vientos desfavorables que amenazan la economía de nuestro país.

Pero como “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”, ya hay señales de que ese “hado funesto” va a terminar. Y no tendrá sentido el “no se detiene” (el título del artículo de Abunchaín), pues debe surgir –eso se espera– un esquema democrático, basado en el respeto a las instituciones y, lo que es más importante, que resguarde las libertades democráticas, esenciales para la armonía social y el progreso de una Nación.

Marcelo Ostria Trigo
El Deber, (Bolivia). Mayo 6, 2015

Dejar un comentario