El pragmatismo se impone y la Alianza del Pacífico potencia a Latinoamérica

El pasado jueves 23 de enero (2014) en Davos, Suiza, en el marco del Foro Económico Mundial, se realizó el panel: “La promesa de la Alianza del Pacífico”, participaron del encuentro los presidentes de México, Enrique Peña Nieto; de Colombia, Juan Manuel Santos; el Primer Ministro de Perú, César Villanueva; y, el Ministro de Hacienda de Chile, Felipe Larraín. El panel fue moderado por la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

 

En el diálogo se comentaron los logros,  retos, desafíos y escenarios posibles para este proyecto de integración conformado por México, Colombia, Perú y Chile. La Alianza del Pacífico –AP- comentó la moderadora, ha generado gran interés en todo el mundo por muchas razones, reúne 210 millones de habitantes y un PIB de 35% del producto interno bruto de la región. El 45% de la inversión extranjera directa que llegó a América Latina, estuvo dirigida a los 4 países de la AP. Hay un interés enorme en materia comercial. ¿De qué se trata? ¿Reunirse para una integración de qué naturaleza?

 

Bárcena afirmó que el gran desafió de la AP y del Caribe está frente al poco aprovechamiento de oportunidades internas de integración regional que se da en un modesto 19%. En tanto que, Centroamérica con 25%, es la más dinámica, le sigue Mercosur pero con ralentización y la AP que debe despegar más porque sólo llega a 4%. ¿De qué se habla? ¿De comercio, de integración, de mayor productividad, de  inclusión social, de personas, de capitales, de dinamismo, de qué hablamos cuando hablamos de la AP? Preguntó por la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL a los panelistas.

 

Teniendo en cuenta que el 8 de febrero será la cumbre de la AP en Cartagena, Juan Manuel Santos presidente de Colombia, inició la discusión mencionando como antecedente a la Alianza, una reunión acaecida años atrás, justamente en Davos, cuando un ex secretario de relaciones exteriores de Gran Bretaña le sugirió que se integraran esos 4 países. Meses más tarde, el presidente colombiano hablaría con Alan García quien por ese entonces gobernaba Perú, posteriormente, se avanzaría en el diálogo con el presidente Sebastián Piñera quien reaccionó positivamente  a la iniciativa y, finalmente, México que se entusiasmó y decidió hacer parte del proyecto. Desde su emergencia, se han reunido 7 veces y han avanzado más que cualquier proceso de integración en la historia de América Latina, esto ocurre porque hay voluntad política y una visión compartida, sumarle a lo anterior, que se comparten los mismos objetivos.  Santos le respondió a Bárcena que, la AP obedece a todos los factores enunciados, buscando fortalecer las economías y aclarando que, no es un acuerdo típico, sino un proceso para que los países profundicen su integración y fortalezcan sus cadenas productivas. “Sí América Latina tiene un reto es mejorar la productividad de la economía, se ha avanzado en muchos frentes”, reconoció el mandatario.

 

El 10 de febrero, los presidentes de la AP firmarán el acuerdo comercial de la Alianza, un acuerdo muy ambicioso en que se eliminan casi la totalidad de aranceles de comercio entre los 4 países y se llegará a 0% en poco tiempo, ese es, un componente apenas, lo que se quiere es fortalecer más la inversión, porque es lo que produce empleo y crecimiento. Se dieron pasos en liberar bienes, servicios, se avanza en lo financiero y en el libre tránsito de personas de los 4 países con la eliminación de visas. Es un ejemplo exitoso de voluntad política de los 4 países. No es una alianza contra nadie, no se está compitiendo con nadie, sino que es una alianza para fortalecerse y hay una serie de observadores de ese proceso que buscan sumarse. Son las 4 economías con el mejor desempeño económico de la región y tienen una visión compartida en muchos aspectos, casi en todos, lo que facilita tomar decisiones audaces y convenientes, puntualizó el mandatario del país andino.

 

Por su parte, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto señaló que la AP es una gran oportunidad de re-encontrarse con toda la región, no sólo con quienes conforman la Alianza, afirmó estar convencido de que América Latina tiene condiciones diferentes al pasado, un mayor crecimiento y estabilidad política y social, es una región muy promisoria con la que se quieren estrechar lazos.  Con los países de la AP hay un punto de encuentro, un punto de partida, a saber: la firme convicción democrática, se trata de países que están en favor y defensa del Estado de Derecho, que creen en el libre comercio y les ocupa y preocupa la equidad social. Estos 4 temas, diría Peña Nieto, posibilitan compartir una agenda, una visión común, al no ser una alianza de orden político, sino una alianza que busca la inclusión social, el desarrollo social a partir del crecimiento económico. Evidentemente, habrá que fortalecer los lazos de intercambio comercial, pero va más allá y de ahí el interés que ha generado en al menos en 25 países que son observadores y en 3 más que se incorporarán durante la cumbre de Cartagena.

 

Esta es una alianza de avanzada, que maneja un libre comercio con 92% de la producción que estará libre de aranceles, con libre movilidad de personas, con la integración del mercado de capitales y la reforma financiera aprobada que abre espacio al Mercado Integrado Latinoamericano –MILA-, es un acuerdo que va más allá de ser un TLC, permitiendo fortalecer los lazos entre los 4 países, pero que a su vez se trata de una integración abierta a que más países, eventualmente, se incorporen (como Costa Rica y Panamá y los países observadores ya sea como países miembros o en alguno de sus capítulos). El presidente mexicano percibió un horizonte promisorio para los países que allí participen y tengan vinculación, habrá que pensar en los lazos Asia-Pacífico como una gran oportunidad, esa es la visión de México desde su posición geográfica privilegiada, que le permite ser un punto de encuentro entre América Latina y América del Norte, para que en un futuro próximo puedan lograr la integración productiva encaminada a toda la integración de América. A México le ocupa trabajar en favor de la productividad que ha sido decreciente no solo para ese país en particular, sino para toda la región en general. Hay que revertir esa tendencia, democratizar la productividad y buscar mayor competitividad y una integración productiva, afirmó de manera enfática el funcionario mexicano.

 

El Primer Ministro de Perú, Cesar Villanueva, se refirió a la AP en nombre del presidente Ollanta Humala, para destacar la integración como un proceso que va de lo micro a lo macro, esto es, que tanto a nivel interno como regional existe la necesidad de atraer la inversión y de trabajar por la inclusión social, darle coherencia a los territorios y hacer que confluyan crecimiento y desarrollo, pero todo esto mediado y condicionado por la confianza entre los miembros del bloque, es ahí donde radica la clave del éxito. Es decir, para poder crecer y hacer que la estructura sea virtuosa se necesitó que sea abierta, no puede ser cerrada. Cuatro países no van a cambiar el mundo, sino que buscan complementarse, para él, el valor del proceso radica más en lo social que en lo cuantitativo. Más tarde, se refirió a la fragilidad y a la debilidad institucional de América Latina, reivindicó que la AP puso a un lado la “ideologización”, es un tema fundamental porque este tipo de integración no es nueva, hay décadas de experiencias y cuando se mezcla la ideología, los resultados no son los esperados, dijo de manera concluyente. En la AP se han alejado esas cuestiones, la integración se dio para competir, al interior de cada país se tiene el reto y la necesidad de fortalecimiento y consolidación institucional, pero la virtud fundamental de la AP está en el sector privado y en la sociedad, se necesita la institucionalidad política de un país promotor y de un sector privado ejecutor, esos son los elementos que van a disipar las dudas, temores y desconfianza, Estado y sector privado se necesitan en una alianza virtuosa.

 

Felipe Larraín, Ministro de Finanzas de Chile planteó sus observaciones desde una perspectiva más cuantitiva, afirmó la AP como una zona económica más grande que Brasil, en términos tanto poblacionales como en su producto interno bruto. La Alianza, no sólo se trata de integración comercial, de libre tránsito de personas, destacó el trabajo conjunto para la creación de embajadas comunes, por ejemplo en Vietnam y Ghana, y afirmó que se va a continuar en ese proceso. La integración financiera MILA permitirá avanzar no sólo en el tamaño sino en la profundidad y en la incorporación de más instrumentos, es evidente que cuatro países son mucho más que cada uno por separado, ofrecen mayor atractivo regional y global. Lo anterior, le va a significar más oportunidades a las sociedades de los países miembros. Enfatizó en que es una integración abierta y que no buscan cerrarse al resto del mundo, la política comercial es soberana, no condiciona, ni limita a los países que hacen parte en los acuerdos. Gracias a la Alianza, la relación con los empresarios se ha potenciado y, en lo que respecta al plano interno, la presidente Bachelet dará continuidad al proceso, en la medida que, estos procesos se asumieron como política de Estado que trasciende a los gobiernos, de tal modo, se espera la continuidad política con la nueva administración.

 

Frente a las preguntas del auditorio direccionadas a precisar si la AP busca competir con la hegemonía de Brasil en la región, el presidente Santos precisó que no es interés de la Alianza, convertirse en un foro político, “no nos interesa”. Otra cosa es que “tengamos visiones compartidas en cómo se maneja el mercado, cómo se maneja la relación entre Estado y mercado, nuestra actitud frente a la inversión extranjera, nuestra actitud frente a las variables económicas y sociales (…) Si percibimos esto como una alianza para generar más inversión, el concepto de cadenas productivas salta a relucir inmediatamente. Quiero hacer énfasis en que no hay aquí ánimo de competir o de prevenir o de actuar con un criterio de exclusión sino de fortalecimiento mutuo. Es algo que le conviene a todo el mundo, a toda la región, en la medida que tengamos economías más fuertes. Sí Brasil, Argentina o Venezuela fortalecen su economía, Colombia aplaude, porque eso le va a convenir a la región, con esa actitud creo que todos podemos convivir tranquilamente (…) Desde el principio se puso el papel del sector privado como “punta de lanza” y estar muy en coordinación por eso en todas las reuniones de la AP siempre hay una reunión paralela de los empresarios, esa sociedad es productiva, hay una sinergia, todos ganamos, de pronto, eso nos diferencia de otros países que no le dan al sector privado esa importancia, “allá ellos”, en el caso de la Alianza sí queremos darle al sector privado esa preponderancia”.

 

Larraín añadió que no hay un afán hegemónico, hay un afán inclusivo. La comparación con Brasil se da por el tamaño de su mercado y es muy importante a la hora de mostrar el atractivo a los inversionistas extranjeros,  por tal motivo es que se menciona que la AP es comparativamente más grande, pero conviene que le vaya bien a los vecinos, “no sólo porque somos amigos, es por interés propio, entre mejor le va al vecino, mejor nos va a nosotros (…) Está en el interés de que vayamos todos adelante, yo creo que la Alianza del Pacífico potencia a  Latinoamérica”. “Esta no es un alianza política, es un alianza de crecimiento económico y social, se cimienta de valores compartidos”, dijo Peña Nieto.

 

En los grandes retos de cara al futuro, destacaron: los institucionales, que deben dirigirse a disminuir las brechas existentes y acercarse más a Chile en cuanto a solidez de la estructura democrática, ya que es el único país que aparece en las primeras posiciones como lo reflejan diferentes índices, estudios y organizaciones que se ocupan de esos temas y los demás miembros están bastante rezagados. En cuanto a los sociales, debe procurarse que los logros en términos de crecimiento redunden en el mayor bienestar de las sociedades que integran la AP y de esa manera, avanzar en la disminución de las condiciones de pobreza estructural, más allá de los diferentes programas de asistencia social que puede contemplar cada país, pensar en políticas de largo aliento que resuelvan la problemática de forma estructural.

 

Llamó la atención finalizando el panel, el comentario de Alicia Bárcena: “Desde mi punto de observación (…), vemos que nuestra región ha llegado a un cierto consenso en materia de igualdad, todos estamos buscando más inclusión, en materia de productividad, del cambio estructural de la re-industrialización que se requiere en América Latina, del empleo como la llave maestra, de incorporar a la gente y ahora, nos vamos de aquí a Cuba, algunos, a la CELAC, y nosotros desde CEPAL vemos que a pesar de que algunos medios quieren ver a nuestra región fracturada, yo pienso que la Alianza es una oportunidad de unión, nuevamente, quizás por su palabra Pacífico nos desorienta pero quizás más adelante se puede llamar Alianza Latinoamericana del Pacífico, pero por eso quería cerrar con esta reflexión, porque hablando con Brasil como lo hacemos también, yo siento que Brasil tiene una visión muy pragmática también de la Alianza del Pacífico (…) comercial, económica y creo que en el futuro será parte también de todo ese encuentro”.

 

En ese sentido, la respuesta más contundente provino del presidente colombiano: “Partiendo de las palabras que usted acaba de decir, nosotros pensamos que la Alianza por supuesto debe ser una alianza con una actitud abierta e inclusiva pero también debemos tener cuidado de no asociarnos con quien nos frene, porque han sido muchos los casos en que por incluir a todo el mundo, el buque (hablando ahora de conectividad), no avanza a la velocidad que se quiera, sí hay unas reglas de juego claras, sí hay unos principios claros, bienvenidos todos los que quieran montarse al buque, pero que el buque no se vaya a frenar, creo que parte del éxito de esta alianza, ha sido precisamente que hemos sido muy pragmáticos, muy realistas, qué es lo que realmente es importante, el mundo está cambiando a unos pasos agigantados, la tecnología cada vez juega un papel más importante, cómo nosotros nos vamos a integrar dentro de ese mundo cada vez más competido y globalizado y cómo nos vamos a fortalecer, no sería conveniente ponerle un freno sino todo lo contrario, ver cómo podemos avanzar con más rapidez”.

 

Señalar, simplemente, que se desaprovechó la referencia a la próxima cumbre de la CELAC, para enfatizar, por ejemplo, en la necesidad de que los países participantes exijan el compromiso verdadero a Cuba con un proceso de democratización real. Contrario a lo que planteó la moderadora y Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, no son los medios los que quieren ver a la región fracturada, es que en efecto América Latina está fragmentada, no existe una América Latina homogénea, sus procesos de integración dan cuenta de ello, pero también, las desavenencias, desacuerdos y discursos altisonantes de algunos gobernantes en los diferentes países, son una clara muestra de lo que ocurre. No es un  secreto qué los países del ALBA ven con desconfianza a la Alianza del Pacífico y que de los miembros de MERCOSUR, han sido los gobiernos de Paraguay y Uruguay, quienes a la fecha mostraron su interés en la Alianza y, por el lado de Brasil, ha sido Aécio Neves, candidato del PSDB quien enfrentará a Dilma Rousseff en los comicios de octubre.

 

La Alianza del Pacífico potencia a Latinoamérica y el pragmatismo se impone, no en vano demanda tanta atención e interés. En suma, muchos están invitados, pero no todos serán elegidos y está bien que sea de esa manera, la AP es una gran oportunidad de integración, de crecimiento y de competencia, no vale la pena, en modo alguno, limitarla en la práctica por cargarla de ideología y de retórica como ha ocurrido con otros procesos de integración, que hoy se perciben en su des-integración y estancamiento.

CLARA RIVEROS, CPLATAM

Buenos Aires, 25 de enero, 2014.

 

CPLATAm

 

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