El caso Nisman: Irán, propaganda y la cobertura de las noticias

El gobierno argentino trató de imponer un “relato” sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman en el cual la presidenta —y no el fiscal— resultaba la víctima. En la versión oficial, la mandataria quedaba a merced de una gigantesca conspiración de medios, jueces, servicios de inteligencia y del mismo fiscal, manipulado por intereses siniestros.

Más allá de que Cristina Kirchner variara su hipótesis de suicidio a asesinato, tanto los denunciados (la presidenta o el canciller) como los funcionarios y referentes K, en lugar de refutar las supuestas inexactitudes que atribuían a la presentación de Nisman, se dedicaron a atacar de mil formas la figura del fiscal: cuando estaba vivo y también cuando estaba muerto. Lo caracterizaron, primero, como punta de lanza de una confabulación insostenible y luego lo describieron como un ingenuo (casi tonto) que accedió a dejarse manejar y asesinar por sectores oscuros. Prácticamente, lo responsabilizaron por su propia muerte.

Quienes también buscaron instalar una versión sobre la muerte de Nisman —y sobre el atentado contra la mutual judía AMIA y su investigación— fueron los medios de comunicación iraníes destinados a audiencias exteriores (muy especialmente a América Latina). Estos medios se encuentran completamente controlados por el gobierno de Teherán al punto de ser sus voceros directos y sus contenidos son esencialmente propaganda, no periodismo.

La versión que procura impulsar Irán tiene muchos puntos de contacto con la de Cristina Kirchner y se centra en que Nisman era un instrumento de la CIA y el Mossad para culpar a Irán del atentado, con el fin de perjudicar a la presidenta argentina, al gobierno persa e incluso “al Islam”.

El tema de Nisman y de la investigación del atentado a la AMIA, así como en su momento el Memorándum de Entendimiento entre la Argentina e Irán, fueron virtualmente ignorados en los medios de comunicación domésticos de la nación persa. Muy distinta es la situación en los medios iraníes cuyos contenidos se dirigen a públicos extranjeros, que es la que se tratará en este artículo.

El aparato de comunicación iraní

La República Islámica de Irán tiene un sofisticado aparato de comunicación internacional. Este aparato está compuesto por una emisora de radio por Internet y banda internacional que transmite en 30 idiomas —entre ellos el castellano— (La Voz de la República Islámica de Irán), así como por varios canales satelitales globales, incluyendo una señal de televisión de 24 horas en español reproducida en Internet (HispanTV), la cual puede encontrarse en la grilla de ciertos operadores de cable latinoamericanos (sólo media docena en el interior de Argentina[1]) . Tanto la radio como el canal tienen sus respectivos portales web con noticias permanentemente actualizadas en español y otros idiomas.

Este dispositivo también comprende una agencia de noticias oficial que difunde cables para el extranjero en inglés, español, turco, árabe y urdu a través del Internet (IRNA) (curiosamente, no utiliza el francés) y un diario en inglés con su respectivo sitio web(Tehran Times). (Hay una agencia privada, FARS,  aparentemente vinculada con los militares, con servicios en inglés, árabe y turco.)

Análisis completo en el siguiente enlace:

El caso Nisman: Irán, propaganda y la cobertura de las noticias

Roberto H. Iglesias, Buenos Aires (Argentina)

CANAL, MENSAJE Y SOCIEDAD/CMS, 9 de febrero, 2015

 

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