Democracia de candidatos, realismo y personalismo

Publicado en: Análisis, Argentina, Populismos | 0

Muchos oficialistas de ayer son opositores hoy y viceversa. Otros, más audaces, entran y salen de oficialismos u oposiciones como si se tratara de una puerta giratoria. Este constante realineamiento de dirigentes que, como una suerte de cuentapropistas de la política, cambian de posición frente a cada proceso electoral, ha pasado a ser moneda corriente. La coherencia parece ser un bien escaso.

La confusión cunde cuando uno ve que quienes ayer estaban juntos, hoy son enconados adversarios, mientras los que antes eran contendientes hoy son aliados. La política, dominada por un pragmatismo sin límites, parece fundarse en un antiguo precepto: “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Como respuesta al tradicional “pragmatismo nacional y popular” aparece el “republicanismo pragmático”, pretendiendo borrar los límites entre izquierdas y derechas. Este modo de funcionamiento de la “realpolitik” ha tirado al cesto de basura las ideas, el debate político y las propuestas programáticas. Ganar a cualquier precio parece ser la consigna. El personalismo y el “carguismo” dominan el escenario mientras los partidos son sustituidos por “candidatos con votos” que se presentan como expresión de “la nuevapolítica”.   El cuadro se complementa con la creciente incidencia de las “celibrities” en el mundo político. Deportistas, cantantes, árbitros de fútbol, presentadores televisivos y modelos se han transformado en señuelos para captar votos. El proceso de farandulización de la políticainiciado en los 90, ha ido creciendo en forma proporcional al desinterés social por la actividad partidaria.

Este es el contexto en el que se desarrolla el proceso electoral que desembocará en la elección del nuevo presidente.

Debemos prestar atención, ya que una democracia sin partidos, con un personalismo exacerbado y una sociedad apática, pueden ser el caldo de cultivo para que prosperen nuevos liderazgos autoritarios y dinásticos. Para evitar esa contingencia será necesario perfeccionar nuestra democracia y dotarla de un sistema político adecuado a las necesidades de los ciudadanos del siglo XXI. Un primer paso sencillo para establecer un nuevo sistema de partidos es promover la unidad de quienes comparten la agenda de los problemas argentinos y proponen respuestas comunes para enfrentarlos, tal como lo ha hecho el Frente Amplio Progresista con la candidatura de Margarita Stolbizer. Afinidad de ideas y programa común deberían ser la base sobre la que se constituyan partidos o coaliciones perdurables para afianzar un nuevo sistema político. Se trata de recuperar el régimen representativo dando certidumbre a la ciudadanía acerca de lo que harán los candidatos una vez electos. No hay representación posible si los representados desconocen qué harán sus representantes. Terminar con la delegación y restituir la representación será una de las tareas a la que deberían contribuir, en el marco de una democracia de partidos, los nuevos liderazgos institucionales. Ciudadanía activa, partidos fuertes y liderazgos democráticos comprometidos todos con ideas y valores, pueden dar a la futura democracia mayor previsibilidad y fortaleza.

Rodolfo Rodil, Socio del CPA

Clarín, 23-4-15

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