Cuba ante el final del chavismo y el ocaso del Socialismo del Siglo XXI

Fidel Castro y Hugo Chávez

La rémora -según definición de la RAE- es un pez teleósteo marino que debido a ciertas características particulares de su especie tiene la capacidad de “adherirse fuertemente a los objetos flotantes”. Rémora también apunta a la persona o a la cosa que “retrasa, dificulta o detiene algo”. Dos acepciones útiles para definir en tiempo presente al régimen cubano con su notable habilidad, oportunismo y capacidad adherente para garantizar su permanencia en el poder, dificultando y retrasando el proceso de transición y democratización de la isla. ¿Habría sobrevivido el régimen sin esa larga y oxigenante bocanada procedente de Caracas?

Venezuela ha mantenido la improductiva economía cubana. Un 21% de su PIB depende de Caracas. Subsidios, petróleo y gasolina: 10.000 millones de dólares anuales en subsidios, ahora reducidos a 7 mil; 36 millones de barriles anuales de petróleo para suplir el 61% de su consumo nacional (59 millones de barriles), reducidos a 19,3 millones de barriles (32,7%); gasolina -enviada desde Venezuela o refinada en Cienfuegos- por más de 720 millones de dólares anuales que reexportó La Habana. El aparato productivo estatal cubano produce poco, exporta apenas cuatro productos (azúcar, tabaco, níquel y productos farmacéuticos) que suman menos de 4.000 millones de dólares, también exporta las famosas, loables y rentables misiones médicas por las que recibe aproximadamente 6.000 millones de dólares y cuyo principal receptor ha sido Venezuela. “Ninguna otra industria cubana, ni siquiera el turismo, es tan rentable”. Más de 250.000 médicos cubanos han prestado servicio en el exterior en los últimos 50 años. Se calcula que hay 50.000 médicos cubanos desplegados en 66 países.

El petróleo que Cuba ha recibido de Venezuela en condiciones preferentes desde 2003 lo paga con misiones médicas. En 2011 le cobraba a Venezuela más de 10.000 dólares mensuales por cada médico pero los cubanos recibían la irrisoria cantidad de 250 a 350 dólares mensuales y, además, una parte del salario se les entrega en Cuba con lo cual se les obliga a retornar. El Gobierno de Dilma Rousseff también negoció con Cuba servicios médicos en esas deplorables condiciones. La oposición brasileña pidió pagar a los médicos directamente y no a través del Gobierno de La Habana mientras que medios y organizaciones presentaron testimonios de cubanos que describieron su experiencia como esclavitud. El Gobierno se justificó porque no tenía facultad para interferir en las relaciones laborales del gobierno de Cuba. El tema ha causado controversia en América Latina. Los médicos cubanos participan de esas misiones en el exterior y pese a la explotación a la que se ven sometidos llegan a ganar un poco más de lo que obtendrían en la isla pero hay una razón más poderosa: la libertad. En 2013 y 2014 más de 3.000 médicos desertaron a Estados Unidos y muchos otros formaron familias en los países de acogida para evitar el regreso a Cuba.

Raúl Castro y Nicolás Maduro

Próximo el final del chavismo y ante el ocaso del Socialismo del Siglo XXI, Cuba tendrá que adherirse a otros cuerpos poderosos (Arabia Saudí y Catar) que le ayuden a sobrevivir un tiempo más y así retrasar los cambios que deben llegar. No ha de sorprender el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, las inversiones, los acuerdos, los préstamos, la cooperación y, por supuesto, las misiones médicas. Antonio José Ponte, escritor cubano, utilizó la expresión “neoesclavismo” para referirse a las misiones médicas utilizadas por la dictadura cubana como parte de su diplomacia en lo que termina siendo trata de personas. Los gobiernos que pactan en esos términos son tan responsables como el régimen de La Habana de esa forma de esclavismo.

El pasado mes de abril fue noticia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Marruecos y Cuba, tras una ruptura de 37 años cuando Fidel Castro reconoció oficialmente a la RASD y apoyó e impulsó al Frente Polisario como lo hicieran el régimen de Argel y la Libia de Gadafi. La prensa oficial cubana informó de la “voluntad mutua de desarrollar relaciones amistosas y de cooperación entre los dos países en los ámbitos político, económico, cultural y otros”. ¿Incluirá misiones médicas esta nueva etapa de la relación bilateral? El tiempo lo dirá. Cuba aprovechó la ocasión para destacar que su política sobre el Sahara Occidental es “invariable” así como los “principios inamovibles de su política exterior” a la vez que agradeció “las muestras de solidaridad inquebrantables del pueblo saharaui hacia la Revolución Cubana y su obra”.

Discursivamente la política cubana puede ser invariable, inamovible. No obstante, en la realidad es más dinámica y está sujeta a cambios y transformaciones, a estímulos. La relación bilateral dependerá, en gran medida, del impulso, incentivo y poder de atracción marroquí. “El pragmatismo cubano puede superar incluso su monolitismo ideológico. Es posible incluso que a medio plazo no se olviden del Polisario pero que hagan la vista gorda en muchos casos”, señaló un experto consultado.

Clara Riveros

CPLATAM -Análisis Político en América Latina- 

Mayo, 2017

Dejar un comentario