Colombia, dos hombres y un presidente

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El triunfo en los comicios electorales del domingo pasado dejó una victoria, aunque parcial, al expresidente Álvaro Uribe, férreo detractor del presidente Juan Manuel Santos. Lo que viene de cara al 15 de junio, fecha para la segunda vuelta, se va a definir entre las posiciones antagónicas de los contendores, Juan Manuel Santos candidato-presidente y Óscar Iván Zuluaga que representa el sector de la extrema derecha encarnada en el movimiento del expresidente Álvaro Uribe Vélez, Centro Democrático Mano Firme Corazón Grande.

No fue Óscar Iván Zuluaga sino Uribe el que se impuso con todo lo que encarna. Zuluaga, que no goza del reconocimiento, popularidad, ni carisma del expresidente, irá a una segunda vuelta pero se la debe a Uribe. Poco y nada importaron los escándalos de los candidatos en las últimas semanas, la intención de voto no se vio afectada para quienes dominaron en esta vuelta.

El presidente-candidato obtuvo el segundo lugar en esta primera vuelta con 3.301.815 votos que equivalen a un 25,69%. Santos felicitó a Zuluaga por los resultados y lo invitó a llevar un debate con altura en las próximas semanas, dejando los agravios y las ofensas personales, luego se despachó: los colombianos podrán elegir entre los que quieren el “fin de la guerra y los que quieren la guerra sin fin”.

Si se pone en perspectiva estos primeros resultados, el presidente perdió tres millones de votos en comparación con la primera vuelta de 2010 y seis, si se mira a la segunda vuelta de 2010. Con lo cual, hay razones de sobra para preocuparse en sus filas, más si se tiene en cuenta que contaba con todos los recursos que le otorga el hecho de ser el presidente, y el apoyo de otros sectores dentro y fuera de Colombia.

Óscar Iván Zuluaga que alcanzó el primer lugar con 3.759.971 de votos, equivalentes al 29,25%, tampoco se quedó atrás, al afirmar que: “las Farc no pueden comandar el país desde la Habana” y fue más allá aseverando que de ser elegido presidente suspenderá los diálogos con las Farc el 7 de agosto, día en que se celebra la posesión del nuevo presidente, hasta tanto las Farc no hagan un cese unilateral de sus acciones, escenario que más allá de ser deseable es poco probable por no decir imposible.

Así las cosas, se asiste a una batalla entre dos posiciones antagónicas y en la que una de esas será el eje rector de la política colombiana en los próximos cuatro años. Los dos candidatos felicitaron a los demás contendores y los invitaron a sumarse a sus respectivos proyectos y campañas.

Óscar Iván Zuluaga le sacó de ventaja casi 500 mil votos al presidente Santos. Daniel Zovatto, analista y observador del proceso electoral destaca que revertir el resultado en la segunda vuelta es difícil pero no es algo imposible. En América Latina ha ocurrido en 9 oportunidades de las 38 segundas vueltas que se llevaron a cabo desde 1978 a la fecha.

En Colombia ese resultado de primera vuelta se revirtió en la segunda favoreciendo al conservador Andrés Pastrana frente al liberal Horacio Serpa en 1998. Y ahora, la primera encuesta tras el escrutinio, anticipa un empate técnico. Lo más preocupante de la jornada es el nivel de participación en Colombia, el más bajo de América Latina, hecho que en todo caso no es nuevo. Desde la década de los 90 es así, pero no deja de ser lamentable que de 32.975.158 de potenciales sufragantes, vote apenas un 40,07%, 13.216.402 de votos. Nuevamente, queda para la reflexión el compromiso de los colombianos como ciudadanos.

La conservadora Martha Lucía Ramírez obtuvo 1.995.698 de votos, 15,52% que la situó en un tercer lugar. La candidata logró una significativa votación. Ministra de Defensa durante el primer gobierno de Álvaro Uribe, es de esperar que apoye al candidato Óscar Iván Zuluaga, aunque puede ocurrir que condicione su respaldo para que la posición de Zuluaga frente al proceso de paz sea menos radical.

Ramírez planteó que debe terminarse el conflicto en “una mesa de negociación”, pero si se atiende a que durante la campaña no fue tajante en su rechazo a Zuluaga, tras el escándalo que lo involucra con Andrés Sepúlveda, el hacker, lo más probable es que apoye a Zuluaga y no a Santos.

El resultado obtenido por la candidata conservadora es de gran importancia si se tiene en cuenta que no tuvo el respaldo mayoritario de su partido. Con estos resultados puede jugar un papel decisivo y lograr que ese partido llegue incluso a replantear su posición para la segunda vuelta.

La candidata Clara López que representa el partido de izquierda, Polo Democrático Alternativo, obtuvo 1.958.414 de votos, un 15,23% ocupando así el cuarto lugar. Al final de la jornada se le vio con aire triunfalista y no es para menos, la izquierda consiguió más votación de la que le pronosticaban las encuestas. Según la candidata, es la consolidación de la izquierda democrática que ha venido tejiendo alianzas con sectores alternativos e independientes de Colombia. López también consideró la afirmación del liderazgo de las mujeres en el escenario político nacional. Ambas fueron,“dos ganancias importantes en ese proceso presidencial, las expectativas se han visto cumplidas. Nosotros derrotamos las encuestas”, proclamó.

López celebró los resultados y es que si bien los votos no le alcanzaron para ir a segunda vuelta, su partido tomó un nuevo aire ya que venía a menos tras el escándalo de corrupción con el exalcalde de Bogotá, ahora en la cárcel, Samuel Moreno. En esta contienda, López tuvo una interesante asesoría en su imagen que la mostró jovial, amable, mucho más conciliadora y menos radical en sus posiciones. Conquistó votos de opinión y mantuvo los de la izquierda, además, fue la candidata más sólida y estructurada en los debates, independientemente de su ideario y proyecto político.

La gran sorpresa se produjo con los resultados del candidato Enrique Peñalosa que en algún momento llegó a liderar una de las encuestas, pero obtuvo 1.065.142 de votos, un 8,28% . En este momento, puede sumar la diferencia a los candidatos que se van a disputar la Casa de Nariño. Sin embargo, se llegó a pensar que le iría mejor y fue el último, superando sólo el voto en blanco. Los resultados contrastan y sorprenden porque en la consulta verde que le permitió ser candidato obtuvo más de dos millones de votos. Peñalosa, como líder independiente que tomó las banderas de la lucha contra la corrupción y la politiquería, sigue siendo un desconocido a nivel nacional.

El expresidente Uribe afirmó que votó “contra el sanguinario castro-chavismo, que algunos quieren traer a Colombia”. Esa afirmación y las demás que ha venido haciendo y que encasillan a los simpatizantes del proceso con la oligarquía capitalina y “comunistoide”, en detrimento de los intereses supremos de la patria, no tiene mucho sustento con la realidad pero sin duda alguna, como discurso, logró posicionarse y obtener el respaldo de la mayoría en las urnas. Lo que deja en evidencia el desconocimiento, el miedo, quizás la ignorancia y también el fanatismo como los sentimientos que definen el sentir del país.

Por Clara RIVEROS, para SudAméricaHoy (SAH)
Jueves 29 de mayo de 2014

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