Colombia 2015, entre el deseo y la resaca

En 2014 Colombia desplazó a Argentina como la tercera mayor economía de América Latina. Argentina eligió la ruta equivocada durante una década, no hay expectativas favorables para 2015, salvo que la presidenta termine su mandato. Colombia tuvo un manejo responsable de la economía y sus cifras e indicadores no responden a simples medidas coyunturales sino a la continuidad en su política económica durante los últimos 20 años,más abierta y respetuosa de las normas y de la propiedad privada.

La expansión del PIB en 2014 se estimó alrededor de 5% y para 2015 estará entre 3,5% y 6%. La inflación fue estimada en 3% para 2014 y 2015, según autoridades del Banco de la República. Moody’s Investors Service, Standard&Poor´s y Fitch, agencias calificadoras de riesgo, elevaron la calificación de Colombia. El país es uno de los 20 que atrae mayor IED en el mundo, junto con Brasil y Chile (2012).

Presidentes de Perú, Chile, México y Colombia (Alianza del Pacífico)

La economía colombiana es una de las más pujantes de la región, sólida y con baja incertidumbre, integrar la Alianza del Pacífico también le ha sumado. La emergencia del bloque del Pacífico significó aire fresco para la región, hay grandes expectativas en términos de integración, más allá de los devaluados Mercosur y ALBA. Sectores de izquierda insisten en que debe cambiarse el modelo económico, pero no resulta claro si la propuesta de una izquierda gobernando consistiría en imitar y adoptar la política económica de alguno de los gobiernos con los que simpatiza, Bolivia, Ecuador; o tal vez casos más extremos, Argentina o Venezuela.

Grandes retos en 2015 pueden condicionar el crecimiento económico del país. El tema más polémico en el último trimestre fue la anunciada reforma tributaria, que tendría que hacerse independiente de quien lograra imponerse en las pasadas elecciones presidenciales. Se cuestionó si se trata de una reforma integral o de un parche fiscal. La reforma ha sido tramitada en el Legislativo con fuertes resistencias tanto en la bancada de izquierda como en la derecha uribista, consideran que el gobierno derrocha los recursos públicos. 2015 será un año de importantes desafíos para no decir difícil.

El gobierno tendrá que enfrentar las dificultades externas y también las internas, como un déficit fiscal de 2% del PIB, además del gasto adicional que surja con una eventual desmovilización de las FARC. Analistas coinciden, de alcanzar un acuerdo de paz con las FARC el futuro del país será más promisorio a todos los niveles. Esa fue la principal apuesta de Juan Manuel Santos para su reelección y logró la legitimidad en las urnas. El respaldo también lo alcanzó en el plano internacional. El mundo mira a Colombia y al parecer, lo hace con buenos ojos, a veces mejor de lo que puede llegar a percibirse en el ámbito interno.

Con toda certeza en la lista de anhelos y peticiones para 2015 lo que ocupa el primer lugar es el avance en las negociaciones con las FARC. Alcanzar la paz con verdad y sin impunidad. La incertidumbre y desconfianza que suscita esa agrupación tampoco permite abandonarse en un optimismo delirante, prueba de esto es el sondeo más reciente de Cifras y Conceptos.

El apoyo al proceso de paz se redujo al 38%, diez puntos menos que en el mes de julio, mientras que el apoyo a una derrota militar de las FARC se ha incrementado al 31% luego de que un 19% consideraba esta como la forma más adecuada, también en el mes de julio. Incidió el secuestro del general Rubén Darío Alzate, junto al cabo Jorge Rodríguez y a la abogada Gloria Urrego, quienes fueron liberados semanas más tarde.

Miembros de las FARC en los diálogos de paz en la Habana

El hecho llevó a la renuncia del general después de 33 años de servicio a la institución militar y dejó un sinsabor a partir de las insuficientes explicaciones. El proceso tuvo días de crisis pero el diálogo se reanudó en días pasados. Un 53% de los colombianos consideró que el Gobierno no actuó de forma adecuada, frente al 31% que cree que lo hizo de forma correcta. Este sondeo también arrojó que un 39% de los colombianos percibe que el proceso de paz llegará a un final positivo, mientras que un 57% es incrédulo de un final feliz.

Se espera, en lo que le compete a Juan Manuel Santos y a su gobierno, que corresponda al voto de confianza que le otorgó la mayoría de electores en el país. Colombia necesita un poder judicial más eficiente y menos politizado. Cuesta digerir, cada vez más, la actitud asumida por el Fiscal General de la Nación frente al proceso y a las FARC. En un proceso de negociación tienen que hacerse concesiones ¿Cuántas? ¿Es un precio muy alto concederle a las FARC que su participación en el narcotráfico fue de carácter político?

Gustavo Duncan lo explicó “desde el punto de vista sociológico es fácil reconocer que las drogas son parte central de las relaciones de poder en nuestra sociedad, [pero] para la opinión es inaceptable que toda la criminalidad de la que han abusado las Farc sea exculpada en nombre de sus ideales revolucionarios (…) Las guerrillas han argumentado que en su caso el narcotráfico fue utilizado para un fin altruista, el logro de una sociedad más justa, no para fines individuales (…) omiten las ganancias individuales implícitas en su altruista objetivo político (…) si algo muestra también la evidencia es que estas sociedades están lejos de ser más justas”.

La izquierda con sus militantes, líderes políticos, académicos e intelectuales que desde una arrogada superioridad moral han cuestionado el papel del Estado, la cultura mafiosa, el poder mafioso que infiltró las instituciones del Estado, que hablaron durante años de Colombia como un narco-Estado y cuestionaron duramente el proceso de desmovilización con los paramilitares, que afirmaron que no podía negociarse con narco-paramilitares y hasta la saciedad han dicho que el fin no justifica los medios, mostraron ahora que para algunos casos hay excepciones, es posible relativizar.

En este caso, ¿los ideales de las FARC justifican los medios porque sus fines eran supremos? Que la sociedad demande y tenga el objetivo de alcanzar la paz no significa que los medios y los fines de las FARC representen los de la sociedad o representen a la sociedad y que éstos sean válidos o legítimos. Hay quienes sin pudor alguno, amparados en la negociación, tratan de instalar la agenda de las FARC.

Otro deseo para 2015 tiene que ver con alcanzar una mejor representación política. La derecha y la izquierda tendrán que dar muestras de que respetan, valoran y creen en la democracia. La derecha liderada por el senador y expresidente Álvaro Uribe y su colectividad podría ser más edificante sin dejar de hacer oposición. Es importante que logre transitar de movimiento de culto a un líder para convertirse en un partido de oposición serio.

El fervor y fanatismo de los militantes en torno al expresidente limita sus posibilidades y le resta credibilidad. No todo lo que han cuestionado es un dislate, pero en su afán de hacer oposición al gobierno mantienen un discurso desmedido, acompañado de acciones torpes y de dudosa legalidad.

cartel

La oposición que representa el Centro Democrático es necesaria, no en vano, obtuvo el respaldo de casi siete millones de colombianos que no coinciden en el manejo que hace el oficialismo en el proceso de negociación, por lo que la paz no se va a alcanzar ignorando el temor y el rechazo de millones de colombianos. El uribismo debe tener presente que hay millones de colombianos que apoyaron la negociación con las FARC, que eso no los hace terroristas y que lejos de ser castro-chavistas, lamentan la degradación de la democracia en Venezuela y reconocen que ha sido el único movimiento político en Colombia que se ha solidarizado con lo que allí sucede, mientras la izquierda muestra complicidad y el oficialismo mira a otro lado.

En cuanto a la izquierda y a sus sectores más radicales deberán confiar en la democracia y en las reglas de juego. Ese es un anhelo que trasciende fronteras y se extiende por toda la región, con especial énfasis en los países con gobiernos populistas y autoritarios. La izquierda ha dado muestras de lo avanzada que está en sostener teorías conspirativas pero le falta introspección. El Encuentro Latinoamericano Progresista (ELAP) realizado en septiembre (2014) en Ecuador, organizado por Alianza País, fue una prueba innegable. La izquierda debe someterse a la democracia, no pretender refundar la patria y reescribir la historia con su conveniente lectura. La voluntad política de los colectivos, movimientos y partidos de izquierda y de extrema izquierda es imprescindible. La democracia no será más sólida con discursos altisonantes de líderes populistas que se aferran al poder y que son premiados con categorías rimbombantes por universidades públicas militantes de esos proyectos. Pretender que la democracia solo existe en tanto la izquierda esté en el poder es un despropósito.

Por Clara RIVEROS , para SudAméricaHoy (SAH)

Diciembre, 2014.

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