CLARO, COMPLETO Y A VECES DESCONCERTANTE

Otro libro sobre los Tupamaros
CLARO, COMPLETO Y A VECES DESCONCERTANTE

Desde aquel primer libro escrito en 1969 por Antonio Mercader y Jorge de Vera (Tupamaros: estrategia y acción), es mucho lo que se publicó respecto al famoso grupo guerrillero, sobre su época o sobre sus más conocidos personajes. La lista es larga y no todos dan una versión mítica y edulcorada de sus acciones.

Están los libros de Alfonso Lessa, Clara Aldrighi, Leonardo Haberkorn, Federico Leicht, Marcelo Estefanell, la historia contada por el propio Eleuterio Fernández Huidobro, la de Julio María Sanguinetti, las biografías de Miguel Ángel Campodónico, el ensayo de Hebert Gatto, una investigación de Jorge Chagas y Gustavo Trullen sobre cómo se encaró esa época desde el gobierno de Pacheco Areco, un intento por comprender el tenso proceso de reincorporación de los tupamaros tras su larga prisión, escrito por Adolfo Garcé, o un episodio concreto narrado por Iván Kirichenko. El más reciente es el testimonio de Amodio Pérez recogido por Jorge Marius en una extensa entrevista.

Y está Patria para nadie. Historia completa del MLN-Tupamaros, de Pablo Brum, publicado por Planeta y de muy reciente aparición. El libro marca algunas diferencias. En primer lugar, fue publicado como una investigación académica para su maestría en la Universidad de Georgetown. Se publicó en inglés bajo el nombre de The Robin Hood Guerrillas, dirigido a un público extranjero que necesita explicaciones que acá serían obvias. Esa presunta desventaja puede hacerlo útil para las ya numerosas generaciones que nacieron después de esos hechos y que de ellos saben poco, fraccionado y a veces distorsionado. Alguien nacido en 1973, cuando se dio el Golpe de Estado y con la guerrilla ya derrotada, hoy ya supera los 40 años de edad.

El autor, Pablo Brum, está muy por debajo de esa edad. Es licenciado en Estudios Internacionales de la Universidad Ort y obtuvo una maestría en Estudios en Seguridad de la Universidad de Georgetown de Washington, ciudad donde vive.
Brum narra una historia que no es su época. Trabaja sin preconceptos y desde una lógica que no fue la predominante entonces. El autor narra los hechos tal como los pudo reconstruir. No les pone la carga emotiva ni hace razonamientos interesados propios de ese momento. Saca conclusiones solo a partir de la información que recogió y ese enfoque sorprende: los datos pueden ser los mismos, pero la óptica es diferente.

La bibliografía consultada es extensa y consta tanto de libros sesgados e interesados como de textos de fuerte impacto y otros que se acotan a una rigurosa investigación académica. Brum habla con protagonistas de la época ubicados en bandos y lugares diferentes. Dentro del siempre discutible mundo de por qué eligió a unos y no a otros, las entrevistas son pertinentes y aportan.

Por último, recurre a archivos en un trabajo exhaus­tivo que le ayudó a ampliar su visión de esos años. Archivos que se guardan en la Universidad de la República y otros recientemente abiertos en Estados Unidos con mensajes enviados desde la Embajada norteamericana al Departamento de Estado. Es sorprendente el tipo de información que ofrecen.

El libro es cronológico y llega hasta la instalación de la dictadura. Presenta a los principales protagonistas a medida que aparecen y se atiene a los hechos. Eso ayuda a una lectura fluida y amena. Explica las diferentes tácticas y estrategias usadas por los Tupamaros en cada encrucijada: cuándo recurren a los golpes propagandísticos o cuándo optan por métodos violentos, cuándo solo se mueven dentro de la ciudad o cuándo se lanzan a la guerrilla rural. Y cuáles son los resultados de cada estrategia.

Atenerse a los hechos parece inofensivo, pero no deja de exponer sucesos terribles, inexplicables, absurdos, asombrosos y dolorosos. De eso no falta nada. El autor, en diferentes capítulos, va ensayando sus conclusiones estrictamente apoyadas en lo investigado y no en una visión previa.

Hay comentarios sobre políticos que jugaron un rol clave en ese momento. Algunos resultarán desconcertantes para un lector conocedor, por cuanto este ya tiene juicios hechos. Confieso que varios de ellos me sorprendieron, pero si se toma la información tal como la despliega el libro, despojada de preconceptos, es posible entender la razón de esa conclusiones, se compartan o no.

El libro se concentra en la acción guerrillera misma, más que en el resto del contexto político. Hace bien lo primero, es flojo en lo segundo. Convierte en senador a un dirigente que aún no lo era. Explica bien cómo funcionaba el colegiado, pero luego dice que la reforma del 66 implicó pasar del parlamentarismo (en realidad era del colegiado) al presidencialismo. Cuando habla de la fundación del Frente Amplio da una imagen imprecisa e incompleta de ese proceso. Son deslices tontos, pero están.

Coloca a Wilson Ferreira más a la izquierda de lo que cualquier contemporáneo hubiera hecho. Lo califica de “populista”. Sin embargo, aunque en ese entonces Ferreira parecía estar en el centro del abanico, todo el abanico estaba corrido a la izquierda, al punto que muchas medidas que él proponía eran más radicales que las radicales medidas que hoy plantea la izquierda. En consecuencia, si se despeja el ruido circundante, la conclusión tiene fundamento. Ese es el aporte refrescante de Brum. No usa los mismos anteojos que las generaciones anteriores.

Es crítico respecto a la práctica uruguaya de clanes políticos que se pasan la actividad de generación en generación. Los Batlle,­ los Herrera (y Lacalle), los Bordaberry y hasta los Sendic. El planteo es convincente, pero no es un tema de “nepotismo”, como lo llama él, sino “dinástico”. Nepotismo es cuando un gobernante abusa de su poder y designa a familiares en cargos públicos, jerárquicos o no. La palabra dinastía definiría mejor esta tendencia que no siempre favorece al sucesor. A Bordaberry no le ayudó ser hijo de quien era. Y Jorge Batlle, sin duda apuntalado por un apellido de estirpe política, tomó un rumbo propio, liberal en lo económico, que lo alejó de la tradición estatista de los Batlle anteriores. Aun así, que hay dinastías las hay.

Para las generaciones que vinieron después de esta historia, el libro ayudará a entender un período que fue creciendo en su escalada violenta y delirante, con enfrentamientos mortales y secuestros, con una cárcel del pueblo genuinamente inhumana y una atroz escalada represiva, todo lo cual fue convergiendo al pico más alto y temible en 1972. Para los que vivieron esos años, el libro ayudará a refrescar la memoria, a ordenar la información, a desprenderse de preconceptos y, lo que es más interesante, a tener una clara visión de conjunto de lo que fue esa época.

Patria para nadie. Historia completa del MLN-Tupamaros, de Pablo Brum. Planeta Montevideo, 2015, 523 páginas

Por Tomás Linn

AÑO 2015 Nº 1828 – MONTEVIDEO, 13 AL 19 DE AGOSTO DE 2015. SEMANARIO BÚSQUEDA

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