América Latina alborotada

En América Latina se debilita la democracia, se deteriora el Estado de Derecho, los caudillos pretenden el poder eterno y se tolera la corrupción. Hay señales de agudas crisis económicas, confirmando que “la democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas” (Carta Democrática Interamericana). Es decir que, sin democracia, no hay progreso real.

Venezuela sufre el legado de Chávez: escasez e inflación que preocupan tanto como el atropello a los derechos humanos. Esto hace temer una reacción popular. Por ello, se acaba de autorizar a las Fuerzas Armadas que repriman, usando armas letales, las manifestaciones de protesta. Todo agravado por los escandalosos casos de inmoralidad funcionaria.

En Argentina, la violencia política ha cobrado la vida del fiscal Alberto Nisman que iba a informar al Congreso sobre sus investigaciones del atentado de 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelí de Argentina (AMIA) que dejó 85 muertos. Esto en un clima de fragilidad democrática, junto a una preocupante situación económica. Es más, aumentan los casos de corrupción que ya llegaron al vicepresidente. Y la imagen de la jefa de Estado se derrumba.

En Brasil, la presidente Dilma Rousseff está en problemas. Opositores anuncian que, por su presunta responsabilidad en la corrupción de Petrobras, demandarán que se la despoje de su mandato. Y, para mayores penurias, se ha revelado que Brasil registró en enero un déficit en su balanza comercial de 3.174 millones de dólares por la fuerte caída de las exportaciones a China y a Argentina. Y más aún: En Eduardo Cunha, rechazado por el Gobierno, resultó victorioso en la elección de presidente de la Cámara de Diputados.

Hay más: Se investiga el presunto lavado de activos de Nadine Heredia, esposa del presidente peruano Ollanta Humala. En Nicaragua se denunció el allanamiento ilegal de la policía sandinista a la sede en Managua de la Comisión Permanente de Derechos Humanos. En México aún se llora la inexplicable desaparición de 43 estudiantes. El presidente ecuatoriano Rafael Correa, por su fobia a la crítica, menoscaba la libertad de expresión, y ya planea su eternización en el poder. En Bolivia, siguen los juicios viciados por la parcialidad progubernamental de la justicia, y hay presos políticos y siete centenas de exiliados. En Cuba no han cesado las detenciones de opositores: sólo –se dice– ha disminuido su número.

Esta es una relación necesariamente parcial. Pero, no hay duda: América Latina está alborotada.

Marcelo Ostria Trigo

El Deber, (Bolivia). Febrero 11, 2015.

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